¡Shhh! Estamos haciendo negocios

En un entorno empresarial marcado por la saturación digital, la hiperconectividad y la creciente complejidad, los clubes privados y empresariales renacen como un ave fénix, impulsados por una gestión más personal y por propuestas de valor centradas en comunidad, propósito, identidad y relaciones auténticas, más allá del estatus o del simple networking

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En un momento en el que la vida profesional se ha vuelto casi exclusivamente digital y la información circula a una velocidad imparable, los clubes privados y empresariales están viviendo un sorprendente renacimiento en España. Estos espacios se han convertido en el antídoto contra la saturación comunicativa y la hiperconectividad: lugares donde se recupera la conversación de calidad, se construyen vínculos de confianza y se forjan oportunidades reales. Con una gestión cada vez más profesional y propuestas de valor centradas en comunidad, propósito e identidad, los clubes modernos apuestan por un networking más humano, más estratégico y, sobre todo, más auténtico.

Pero, ¿qué buscan realmente sus miembros? La respuesta no está en el lujo ni en el tamaño, sino en la calidad de la comunidad y en la experiencia que se ofrece. En el Club Financiero Génova, por ejemplo, lo que más valoran sus socios es el propósito claro: “Un club empresarial centrado en la generación de relaciones de negocio basadas en la confianza, el rigor y la continuidad. La vida social y cultural existe, y es de gran nivel, pero siempre como complemento de una red profesional”, explica su presidente Arturo de las Heras.

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Arturo de las Heras, presidente del Club Financiero Génova

Los miembros del Círculo Ecuestre, por su parte, prefieren “la continuidad y vida propia de su comunidad, el clima de confianza y discreción, y la posibilidad de coincidir de forma natural en un entorno cuidado con personas que comparten una visión similar de la relación social e institucional”, según su presidente, Enrique Lacalle. A lo que suma “una programación constante y de alto nivel, y el equilibrio entre tradición y actualidad”.

La tendencia no se concentra sólo en las grandes ciudades. En Málaga, la clave radica en “la afinidad, la confianza y la complementariedad entre miembros, junto a una programación de eventos de alto nivel con ponentes relevantes y experiencias diseñadas para generar impacto real en sus negocios y en su desarrollo personal”. Así lo detalla Francisco Espinosa, fundador y presidente de Uppery Club.

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Enrique Lacalle, presidente del Círculo Ecuestre

En el caso de clubes con un perfil exclusivamente de mujeres líderes, como es el caso de Juno House, las socias buscan impacto y liderazgo. Su CEO, Beatriz de Vicente, precisa que “no se trata solo de un espacio físico, sino de una plataforma de acción donde la igualdad se practica desde el ejemplo, la experiencia compartida y la red. La curaduría de contenidos, los formatos diferenciales y la diversidad de perfiles facilitan conexiones auténticas y significativas”.

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Beatriz de Vicente, CEO de Juno House

NUEVOS PLAYERS

La efervescencia del sector no se limita a la expansión de los clubes tradicionales o ya establecidos. Madrid recibe nuevos proyectos de alto perfil que prometen redefinir aún más el panorama de los espacios privados. Entre ellos destaca VEGA, un ambicioso club promovido por el empresario Íñigo Onieva junto a Cristiano Ronaldo y Mabel Hospitality, ubicado en la Milla de Oro madrileña con un enfoque exclusivo, privacidad extrema y experiencias combinadas de negocio y ocio. A este se suma también el Club Metrópolis, situado en el emblemático edificio homónimo de Gran Vía, integrando servicios de hospitalidad, cultura y networking en el corazón de la ciudad, lo que refleja que el interés por estos espacios no para de crecer y diversificarse.

“Madrid es hoy una ciudad vibrante, abierta al mundo y plenamente consolidada como capital internacional. Hemos querido aportar un Members Club capaz de integrar de manera natural la vida social, profesional, cultural y gastronómica en un entorno privado y cuidadosamente diseñado”, explica a Business People, Manuel Campos Guallar, fundador y presidente de MABEL Capital.

Para el Club Financiero Génova, constituido en 1972, la llegada de iniciativas como VEGA o Metrópolis no supone una sobreexposición, sino un refuerzo del ecosistema: “La diversidad amplía la cultura de pertenencia y despierta el interés por este tipo de espacios”, precisa De las Heras. En su opinión, cada club tiene su personalidad y su público, y la coexistencia incluso favorece sinergias y colaboración.

En el Círculo Ecuestre comparten esa idea, aunque con matices: “Que surjan nuevos clubes confirma la demanda real de espacios presenciales, discretos y sostenidos en el tiempo, pero no todos compiten en el mismo terreno”, apunta Enrique Lacalle, quien reivindica la singularidad del Club que, en 2026, cumplirá 170 años. Lejos de verles como una “amenaza”, Mariano Llorente, presidente del Club CEO España, argumenta que son “una señal de que el sector está vivo” y considera que “no todos los clubes responden a la misma necesidad”, augura que “el mercado acabará diferenciando claramente cada propuesta”.

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Mariano Llorente, presidente del Club CEO España

Juan Ignacio Goiria Ormazabal, presidente de la Sociedad Bilbaína, destaca que la tendencia registrada en Madrid o Barcelona a través de la llegada de nuevos clubes “vinculados al lujo o a la exclusividad de marca” es distinta a la percibida en Bilbao. “Aquí predomina el aprecio por la historia, la discreción y el valor relacional que solo aportan décadas de convivencia entre socios. Las propuestas más mediáticas enriquecen el panorama, pero en nuestra ciudad —y diría que también en Madrid—hay espacio para clubes con identidad, carácter propio y vocación cultural”, matiza.

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Juan Ignacio Goiria Ormazabal, presidente de la Sociedad Bilbaína

TERRENO POR CONQUISTAR

El renacimiento de los clubes privados también trae consigo desafíos que ponen a prueba su capacidad de adaptarse sin perder lo que los define. En un entorno marcado por la competencia, la digitalización y la creciente demanda de experiencias auténticas, el principal reto es, en palabras de sus propios líderes, mantener la relevancia sin diluir la esencia.

Espinosa, de Uppery Club, recuerda que “un club privado no puede sostenerse solo en la historia o en la estética: debe seguir aportando valor real a sus socios, con una vida social activa y una propuesta cultural e institucional consistente”. ¿Cómo hacerlo? Para el fundador de la entidad malagueña, la clave está en una doble estrategia: “Por un lado, escuchar y atraer a nuevas generaciones; por el otro, proteger lo que es más difícil de construir: el clima de confianza, la discreción y la calidad humana de la comunidad”.

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Francisco Espinosa, fundador y presidente de Uppery Club

Ya no basta con “un buen espacio o una apertura potente”, admite Beatriz de Vicente, de Juno House. Para adaptarse a los nuevos tiempos “es imprescindible evolucionar constantemente, escuchar a la comunidad y ofrecer contenidos y experiencias que evolucionen y aporten valor real”. A lo que suma “la necesidad de construir modelos sostenibles, tanto a nivel económico como humano y cultural, que permitan generar impacto más allá de lo inmediato”.

Por su parte, Llorente, de Club CEO España, pone la luna en el complejo equilibrio entre rentabilidad y esencia. “Muchos clubes cuentan con inversores y locales en ubicaciones premium, con estructuras de costes muy exigentes. Eso obliga a gestionar con cuidado la tentación de masificar espacios o membresías para cubrir números, algo que puede diluir rápidamente la propuesta de valor”, advierte.

EL FUTURO

Si algo queda claro tras escuchar a los protagonistas del sector, es que el futuro de los clubes privados no se juega en el lujo visible ni en la exhibición de estatus, sino en su capacidad para sostener comunidades con propósito y relaciones profundas. De ahí que defiendan que su valor está en generar orgullo de pertenencia, diálogo, confianza y vínculos duraderos.

En un mundo donde todo es inmediato, los clubes privados recuperan algo escaso: el tiempo. No solo para conversar, sino para pensar, decidir y construir relaciones con profundidad. Por eso, lejos de ser una moda, están llamados a convertirse en un refugio estratégico para quienes lideran el cambio empresarial dentro del mercado nacional. Así que, por favor, pasen. Pero recuerden: ¡Shh! Estamos haciendo negocios.


Al estilo anglosajón

Manuel Campos Guallar, fundador y presidente de Mabel Capital, desvela los secretos de Vega Members Club, un proyecto situado en plena Milla de Oro de Madrid

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Manuel Campos Guallar, fundador y presidente de Mabel Capital

¿Qué impacto esperan tener en Madrid?

Desde el anuncio de apertura hemos recibido mucho interés y solicitudes para ser miembro, estamos muy contentos con la acogida que está recibiendo el proyecto y mantendremos nuestro esfuerzo para que esta expectación sea una constante.

¿Cuál es el perfil de sus socios?

El club busca una comunidad diversa e inclusiva, compuesta por personas de los más diversos sectores: negocios, arte, moda, deporte, política, etc. También apuesta por la diversidad generacional, promoviendo que convivan jóvenes profesionales con miembros más experimentados. En cuanto al origen, será una mezcla de miembros nacionales e internacionales, que el madrileño sienta el club como su casa y acoja a los demás como siempre ha sido Madrid, una ciudad conformada por personas de todos los lugares.

¿Qué características los diferencian?

Contamos con más de diez años de experiencia en el desarrollo de proyectos de ocio y gastronomía, tanto en España como a nivel internacional. A lo largo de este recorrido, hemos identificado una demanda creciente por parte de los clientes: espacios capaces de integrar negocio y gastronomía, pero también vida social, cultural y de labor social. Los socios buscan exclusividad, discreción y bienestar: un club con una comunidad seleccionada con criterio, formada por personas que comparten intereses y valores; un entorno cuidado hasta el último detalle; un servicio profesional, cercano y atento; y la tranquilidad de poder acceder siempre, sin barreras, a una mesa para cenar o a un espacio donde trabajar.

En VEGA, además de ofrecer a nuestros miembros un lugar donde desarrollarse profesionalmente, disfrutar de una propuesta gastronómica de alto nivel, participar en experiencias culturales únicas y participar y canalizar proyectos solidarios, protegemos de manera especial su privacidad: la realización de fotografías está estrictamente prohibida.

¿Cuál es la estrategia para equilibrar la exclusividad con la viabilidad comercial del club a largo plazo?

El equilibrio entre exclusividad y viabilidad comercial a largo plazo se logra entendiendo que la exclusividad no reside en la cantidad, sino en la calidad. Un club privado sostenible no busca crecer de forma indiscriminada, sino construir una comunidad cuidadosamente seleccionada, alineada con unos valores y una visión comunes.

¿Expandirán la marca VEGA a otras ciudades?

Sí, nuestro flagship estará en Madrid, pero a corto plazo trasladaremos el concepto dentro y fuera de nuestras fronteras.

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Vega Members Club

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