Las pérdidas millonarias y las dudas sobre su rentabilidad han frenado en seco el fulgurante estreno bursátil de SpaceX.
La compañía tecnológica y espacial vinculada a Elon Musk sufrió su tercera sesión consecutiva de caídas en Wall Street y perdió un 16% de su valor en una sola jornada, en un movimiento que borró 400.000 millones de dólares de capitalización bursátil, la segunda mayor destrucción de valor registrada en un día por una empresa cotizada.
Los títulos de SpaceX cerraron la sesión en 154,60 dólares, por debajo de los 160 dólares con los que concluyeron su debut bursátil el pasado 12 de junio, aunque todavía por encima del precio de colocación inicial de 135 dólares por acción.
¿Cómo se movió SpaceX?
La corrección llega después de semanas marcadas por la euforia inversora y el temor a quedarse fuera de una posible escalada de precios.
La compañía llegó a alcanzar una valoración cercana a los 3 billones de dólares el pasado 16 de junio, superando temporalmente a gigantes como Amazon y Microsoft.
Sin embargo, la capitalización bursátil cayó hasta los 2,03 billones de dólares, mientras que las acciones acumulan un retroceso del 23% desde el máximo de 201,8 dólares registrado tras su salida al mercado.
El ajuste coincide con una jornada especialmente negativa para las empresas tecnológicas estadounidenses.
No obstante, en el caso de SpaceX, los inversores también han puesto el foco sobre los fundamentos financieros de la compañía, cuya valoración se ha apoyado principalmente en las expectativas de crecimiento futuro.
¿Cuál es el futuro de SpaceX?
SpaceX no es actualmente una empresa rentable. Durante el primer trimestre de este año registró pérdidas por 4.276 millones de dólares, una cifra equivalente a todo el resultado negativo contabilizado durante el ejercicio anterior.
El único negocio que genera beneficios es Starlink, su red de satélites de órbita baja.
Por el contrario, otras áreas operativas continúan en números rojos, incluyendo la red social X y los proyectos de inteligencia artificial asociados a Grok.
Estas cifras ya figuraban en la documentación presentada a los inversores, junto con advertencias de fondos de pensiones y otros actores institucionales sobre la estructura de gobierno corporativo de la empresa.

Sede de SpaceX