Telefónica está a punto de culminar una de las mayores operaciones inmobiliarias de su historia reciente. La compañía prevé cerrar este verano la venta de su emblemático edificio de Gran Vía 28 al empresario Tomás Olivo por un importe cercano a los 200 millones de euros, una transacción que permitirá a la operadora avanzar en su estrategia de optimización de activos sin esperar a que el inmueble obtenga un posible cambio de uso urbanístico, según adelanta elEconomista.
El acuerdo incluye una cláusula que permitirá a Telefónica beneficiarse económicamente si en el futuro el edificio consigue una recalificación que incremente su valor de mercado.
¿Cómo será la operación?
La venta podría formalizarse durante el mes de agosto, una vez concluyan los últimos trámites administrativos y jurídicos entre ambas partes.
Aunque el precio pactado ronda los 200 millones de euros, el contrato contempla un pago adicional para Telefónica si el nuevo propietario logra que el Ayuntamiento de Madrid autorice un cambio de uso del inmueble. Esa eventual recalificación podría aumentar significativamente el valor del edificio y generar una compensación adicional para la operadora.
¿Por qué Telefónica no espera a la recalificación?
La compañía ha optado por cerrar la desinversión sin asumir la incertidumbre que implica un proceso urbanístico complejo y de larga duración.
Con esta estrategia, Telefónica convierte inmediatamente el inmueble en liquidez y traslada al comprador el riesgo y la gestión de obtener las autorizaciones municipales necesarias para transformar el edificio.
El acuerdo permite así combinar la seguridad de una venta inmediata con la posibilidad de participar en una futura revalorización del activo.
¿Qué planes podría tener el nuevo propietario?
El destino definitivo del edificio dependerá de la normativa urbanística y de las autorizaciones que puedan concederse en el futuro.
En caso de obtener una modificación de uso, el inmueble podría albergar un hotel de lujo, oficinas de alta gama, un gran espacio comercial o incluso viviendas exclusivas, alternativas que elevarían considerablemente su valor.
Sin embargo, cualquier transformación estará condicionada por las estrictas normas de protección patrimonial que afectan al edificio.
¿Quién es Tomás Olivo?
El empresario murciano se ha consolidado como uno de los mayores inversores inmobiliarios de España, con una amplia cartera de centros comerciales, activos turísticos y proyectos residenciales tanto dentro como fuera del país.
Su grupo gestiona un patrimonio valorado en más de 3.000 millones de euros y mantiene una estrategia basada en inversiones a largo plazo, centrada en activos singulares con elevado potencial de revalorización.
La posible adquisición del edificio de Gran Vía reforzaría aún más su presencia en el mercado inmobiliario de alto valor.
¿Qué limita la transformación del edificio?
El inmueble cuenta con el máximo nivel de protección patrimonial establecido por el Plan General de Ordenación Urbana de Madrid.
Esta catalogación obliga a conservar sus principales elementos arquitectónicos, estructurales y decorativos, por lo que cualquier intervención deberá contar con la autorización de los servicios municipales competentes.
Ese elevado grado de protección convierte la eventual recalificación en un proceso complejo, aunque también explica el interés que despierta uno de los edificios más emblemáticos del centro de Madrid.
¿Qué supone esta venta para Telefónica?
La operación encaja en la estrategia de la compañía de racionalizar su cartera de activos no estratégicos y reforzar su posición financiera.
Además de generar recursos para futuras inversiones, la venta permitirá a Telefónica reducir costes asociados a la gestión inmobiliaria y concentrar sus esfuerzos en el desarrollo de su negocio principal, mientras mantiene la posibilidad de beneficiarse de una futura revalorización del edificio si prospera un eventual cambio de uso.

Telefónica (Gran Vía, 28)