Telefónica España ha completado el despliegue de su red nacional de edge computing con la activación de 17 nodos de procesamiento distribuidos por todo el territorio.
Se trata de una infraestructura con la que busca acercar la capacidad de computación a empresas y administraciones públicas y reforzar la soberanía digital del país.
El anuncio fue realizado por el presidente de Telefónica España, Borja Ochoa, durante la jornada inaugural del DigitalES Summit.
La compañía ha culminado una red que se extiende por ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Málaga, Bilbao, Valladolid, A Coruña, Palma de Mallorca o Las Palmas de Gran Canaria, entre otras.
¿Cuál es el plan de Telefónica?
La estrategia se apoya en la transformación de antiguas centrales de cobre en minicentros de datos distribuidos.
La reconversión de estas infraestructuras forma parte de la transición de la operadora hacia la fibra óptica y una arquitectura más adaptada a las necesidades digitales actuales.
El edge computing permite procesar, analizar y almacenar información cerca del lugar donde se genera, reduciendo la dependencia de centros de datos centralizados.
Esta proximidad física entre los datos y los servidores contribuye a disminuir la latencia y acelerar los tiempos de respuesta, un factor especialmente relevante para aplicaciones vinculadas a la automatización industrial, los servicios públicos y el análisis de información en tiempo real.
Según explicó Ochoa, la nueva red se integra con las capacidades de fibra óptica, conectividad 5G y servicios de ciberseguridad de la compañía.
Además, defendió que el almacenamiento y procesamiento local de la información permite que el tráfico de datos permanezca bajo jurisdicción española.
El alcance de Telefónica
Durante su intervención, el directivo situó las telecomunicaciones como un elemento esencial para la soberanía digital.
También advirtió sobre la dependencia tecnológica de infraestructuras ubicadas fuera de Europa y reclamó una revisión del marco regulatorio comunitario, al considerar que responde a una realidad de mercado distinta a la actual.
Telefónica sostiene que la regulación vigente genera una asimetría competitiva entre las operadoras europeas y las grandes plataformas tecnológicas globales, por lo que aboga por normas que impulsen la rentabilidad de las inversiones en infraestructuras y favorezcan la consolidación del sector.

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