Telefónica concreta la venta de uno de los inmuebles más simbólicos: su antigua sede en la Gran Vía madrileña.
La operación, que se situaría en torno a los 200 millones de euros, está siendo negociada con el empresario murciano Tomás Olivo, a través de su vehículo Galerías Comerciales.
La transacción no está cerrada, pero las fuentes consultadas por Europa Press apuntan a que el acuerdo podría alcanzarse en breve, lo que supondría la salida definitiva del grupo de un activo emblemático en pleno centro de Madrid.
El edificio en cuestión, ubicado en el número 28 de la Gran Vía, fue durante décadas uno de los iconos arquitectónicos de la capital. Construido en 1929, fue el primer rascacielos de Madrid y llegó a ser el más alto de Europa hasta los años 50.
Tras su última reforma e inauguración en 2024, el inmueble alberga actualmente el Espacio Movistar, la Fundación Telefónica y distintos contenidos de experiencia digital, como estudios de grabación, plató de televisión, zona gaming y un espacio de restauración.
El activo combina valor inmobiliario y peso simbólico, al tratarse de la antigua sede central de la compañía durante buena parte del siglo XX.
La negociación de Telefónica
El comprador, Tomás Olivo, se ha consolidado como uno de los grandes inversores inmobiliarios del país.
A través de Galerías Comerciales gestiona algunos de los centros comerciales más rentables de España, como Nevada Shopping en Granada.
La oferta presentada por su compañía se ha posicionado como la mejor colocada en el proceso de venta, según fuentes conocedoras de la operación citadas por Europa Press.
La desinversión de Telefónica se enmarca en su estrategia de rotación de activos inmobiliarios no estratégicos, mientras el mercado observa si la operación se cierra finalmente en los próximos días y marca un nuevo cambio de manos para uno de los edificios más reconocibles de la Gran Vía madrileña.





