Telefónica sigue avanzando con paso firme en la redefinición de su perímetro internacional. La compañía ha cerrado la venta de su filial en Colombia a Millicom por 214 millones de dólares, unos 182 millones de euros al cambio actual, una operación que va mucho más allá del importe en caja: el grupo también logra una reducción de su deuda financiera neta de aproximadamente 1.550 millones de euros, según ha comunicado a la CNMV.
La transacción, ya completada tras recibir las aprobaciones regulatorias necesarias, supone la venta del 67,5% de Colombia Telecomunicaciones que aún estaba en manos de Telefónica. Un movimiento que encaja de lleno en la estrategia impulsada por la compañía para rebajar su exposición a América Latina y reforzar su estructura financiera en un momento clave para el sector.
368 millones el precio final
El precio final del acuerdo ha sido inferior al inicialmente anunciado —que rondaba los 368 millones de euros—, un ajuste habitual en este tipo de operaciones y directamente ligado a la revisión de la deuda asociada a la filial, que también se ha recalibrado en el cierre definitivo. El resultado, en cualquier caso, es claro: menos riesgo, menos deuda y un balance más ligero.
Con la salida de Colombia, Telefónica suma ya varias desinversiones relevantes en la región. En los últimos meses ha vendido sus negocios en Argentina, Perú, Uruguay y Ecuador, algunas de ellas también a Millicom, con un importe conjunto cercano a los 900 millones de euros, sin contar el impacto positivo adicional en deuda. El grupo mantiene, eso sí, Brasil como mercado estratégico, mientras sigue analizando sus opciones en Chile, México y Venezuela, este último el más complejo por el entorno político y económico.
Telefónica y su legado en Colombia
Más allá de las cifras, Telefónica ha querido poner en valor su legado en Colombia. Tras dos décadas de presencia, la compañía destaca su papel en la transformación digital del país, desde la expansión de la banda ancha y la fibra óptica hasta el despliegue de redes 4G y 5G, contribuyendo a la modernización tecnológica y a la inclusión digital.
Para Millicom, la operación tiene un marcado carácter industrial. El grupo, que ya controla cerca del 50% de Tigo, busca consolidar un segundo gran operador en Colombia, con mayor escala y capacidad de inversión. La fusión de Movistar y Tigo, pendiente aún de algunos pasos como la venta del 32,5% que mantiene el Estado colombiano, apunta a un nuevo equilibrio competitivo en el mercado.
En un sector cada vez más intensivo en capital, Telefónica envía un mensaje claro al mercado: prioridad absoluta al balance, foco estratégico y disciplina financiera. Menos presencia geográfica, sí, pero con la ambición intacta de jugar un papel relevante allí donde decide quedarse.

GettyImagen