Temor a un “Momento Truss” en EE.UU.: el plan fiscal de Trump inquieta a mercados y dispara alarmas por la deuda

Donald TrumpDonald Trump

El ambicioso plan fiscal de Donald Trump, bautizado como la “Big Beautiful Bill”, ha superado su primer gran escollo legislativo al ser aprobado por la Cámara de Representantes por un único voto de diferencia. Este ajustado resultado fue posible, paradójicamente, gracias al fallecimiento inesperado de un legislador demócrata. Aunque el proyecto todavía debe atravesar el Senado, todo indica que, tras intensas negociaciones internas, podría salir adelante este verano. Sin embargo, la propuesta ha despertado gran inquietud en los mercados financieros. Al contrario de lo esperado, los analistas temen que pueda desencadenar un episodio económico de gran inestabilidad, similar al “Momento Truss” que sacudió al Reino Unido en 2022.

La comparación no es gratuita. En su momento, la entonces primera ministra británica Liz Truss presentó un paquete económico que combinaba rebajas fiscales agresivas con aumento del gasto público, financiado a través de deuda. Los mercados reaccionaron con pánico, los rendimientos de los bonos se dispararon y el Banco de Inglaterra tuvo que intervenir para evitar una crisis de liquidez. El caos obligó a Truss a renunciar apenas semanas después de asumir el cargo.

El nuevo plan fiscal de Trump

Ahora, el plan fiscal de Trump parece repetir esa fórmula: enormes recortes de impuestos, especialmente para las rentas más altas, sin una reducción clara del gasto. Según el Comité para un Presupuesto Federal Responsable (CRFB), la nueva ley reduciría los ingresos fiscales en 5,2 billones de dólares en los próximos diez años, empujando el déficit anual al 6,9% del PIB y la deuda neta por encima del 125% para 2034. Esto también incrementaría los pagos por intereses de la deuda pública en unos 170.000 millones de dólares anuales.

Economistas como Jessica Briedl, del Instituto Manhattan, advierten que esta rebaja fiscal sería más costosa que los paquetes combinados de estímulo económico de Trump y Biden, así como las inversiones en infraestructura y clima. Paul Krugman, premio Nobel de Economía, ha señalado que este plan podría poner a EE.UU. en riesgo de una “crisis tipo emergente”, con un colapso del dólar y una posible fuga de capitales extranjeros.

Un problema económico y político

El problema, según Krugman, no es solo económico, sino también político: los legisladores estadounidenses podrían no tener margen de maniobra ante un escenario de estanflación, y el país no cuenta con mecanismos parlamentarios rápidos para forzar la salida del presidente, como ocurre en sistemas parlamentarios como el británico.

Además del impacto sobre la deuda, la volatilidad se extiende a los mercados bursátiles. Los analistas advierten que si el rendimiento del bono del Tesoro a 10 años supera el 5%, la bolsa podría verse gravemente afectada. Actualmente, ese rendimiento ronda el 4,55%, cerca de los picos alcanzados en octubre de 2024.

La incertidumbre no se limita al plano fiscal. Trump también plantea una nueva ola de aranceles, que podrían desatar una guerra comercial y reducir los flujos de capital extranjero, afectando directamente a los activos financieros estadounidenses. Si se reducen esas inversiones, el Tesoro tendría más dificultades para colocar deuda, lo que llevaría a nuevas subidas de tipos y, posiblemente, a una espiral de crisis económica.

Los mercados financieros se preparan así para un escenario complejo en caso de que Trump regrese a la Casa Blanca y logre sacar adelante su ambicioso paquete legislativo. Las señales de alerta están encendidas, y muchos temen que Estados Unidos esté a punto de vivir su propio “Momento Truss”, pero a una escala global.

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