Tesla obtuvo un beneficio neto de 1.114 millones de dólares (unos 976 millones de euros) en el segundo trimestre de 2026, lo que supone un descenso del 5% respecto al mismo periodo del año anterior. A pesar de la caída de las ganancias, la compañía registró un récord de ventas y reforzó sus inversiones en inteligencia artificial, conducción autónoma y robótica, áreas que considera estratégicas para su crecimiento futuro.
El Ebitda ajustado se situó en 3.273 millones de dólares (2.868 millones de euros), un 4% inferior al del segundo trimestre de 2025. Por su parte, el beneficio operativo (EBIT) cayó un 57%, hasta los 398 millones de dólares, reduciendo el margen operativo del 4,1% al 1,4%.
La compañía atribuyó este deterioro de la rentabilidad al incremento de los gastos en investigación y desarrollo, especialmente en proyectos de IA, así como a la reducción del precio medio de venta de sus vehículos y a unos menores ingresos procedentes de los créditos regulatorios.
Pese a ello, los ingresos crecieron un 26% en el semestre, hasta 28.236 millones de dólares (unos 24.740 millones de euros), impulsados por el aumento de las entregas de automóviles, el crecimiento del negocio de almacenamiento energético y la expansión de las suscripciones al sistema de conducción asistida Full Self-Driving (FSD).
En el apartado comercial, Tesla alcanzó un máximo histórico de 480.126 vehículos entregados entre abril y junio, un 25% más que un año antes. La producción también marcó un récord para un segundo trimestre, con 451.758 unidades fabricadas.
El negocio energético
El negocio energético continuó ganando peso dentro del grupo. Durante el trimestre, la empresa desplegó 13,5 GWh de capacidad de almacenamiento, un 41% más que en el mismo periodo de 2025. Además, amplió su red mundial de recarga hasta 8.704 estaciones y más de 82.000 supercargadores.
En el ámbito tecnológico, la compañía dirigida por Elon Musk avanzó en el desarrollo de su estrategia de robotaxis. Durante el trimestre inició la producción del Cybercab en su fábrica de Texas, comenzó las pruebas del vehículo autónomo en vías públicas y amplió el servicio de Robotaxi sin conductor a nuevas ciudades de Texas y Florida.
Asimismo, las suscripciones activas a FSD alcanzaron los 1,48 millones, un 56% más que hace un año, mientras que más de la mitad de los nuevos vehículos vendidos en Norteamérica incorporaron este servicio mediante suscripción.
Tesla también continúa desarrollando Optimus, su robot humanoide. La empresa ha comenzado a adaptar parte de sus instalaciones para fabricar este dispositivo, cuya producción inicial está prevista para este año con fines de entrenamiento y desarrollo.
De cara a los próximos trimestres, la compañía mantiene su estrategia de aumentar las inversiones en software, inteligencia artificial, robótica y fabricación avanzada. Además, confía en que, a largo plazo, los ingresos procedentes de estos negocios y de su futura red de vehículos autónomos complementen progresivamente el negocio tradicional de venta de automóviles.