Tomás Muniesa (CaixaBank) advierte freno del crédito y riesgos macroeconómicos

Tomás MuniesaCaixaBank

Tomás Muniesa aterrizó en Madrid con un mensaje medido pero revelador sobre el momento que atraviesa el sistema financiero.

En su primera comparecencia en la capital como presidente de CaixaBank, puso el foco en un cambio de tendencia aún incipiente pero significativo: la demanda de crédito comienza a resentirse.

“En las últimas semanas hemos detectado una disminución en la demanda de crédito”, afirmó, vinculando este freno a la incertidumbre derivada del conflicto en Irán. El fenómeno, según explicó, todavía no impacta en la concesión, pero anticipa un enfriamiento progresivo de la actividad empresarial.

Muniesa defendió, no obstante, la posición de la entidad en financiación corporativa. CaixaBank mantiene un ritmo de crecimiento sólido en este segmento, con un avance del 8% en el último año. “Uno de cada cuatro euros que se prestan a empresas de nuestro país se lo prestamos nosotros”, destacó.

El liderazgo en crédito empresarial convive así con un entorno de mayor cautela.

El ejecutivo trazó además un giro en las perspectivas macroeconómicas. España venía mostrando un comportamiento más dinámico que la eurozona, pero el nuevo contexto introduce tensiones.

Alertó de que la inflación podría superar el 4% y anticipó un petróleo elevado durante más tiempo del previsto: “va a costar dos o tres años que el precio del Brent caiga por debajo de los 90 dólares…”.

Las observaciones de Tomás Muniesa

Pese a este escenario, defendió que la economía española parte de una posición más sólida que en crisis anteriores. La menor dependencia de ciertas rutas energéticas y un endeudamiento empresarial más contenido refuerzan su capacidad de resistencia.

Aun así, advirtió: “Nos preocupan más los efectos de segunda vuelta, que son más difíciles de calcular”.

El contraste con 2007 fue explícito. “Las empresas están en una situación diferente”, subrayó, aludiendo a la reducción del endeudamiento desde el 80% al 40% del PIB.

El ajuste acumulado en los balances privados emerge como uno de los principales escudos ante el nuevo shock.

En clave global, Muniesa describió una “paradoja” en el tablero internacional y trasladó la percepción de los mercados, que, pese a su sensibilidad, mantienen cierto optimismo: “el mercado cree que esto se va a solucionar, que el sentido común va a imperar”.

Finalmente, apuntó a dos desafíos estructurales: la inversión en inteligencia artificial y una regulación europea en sostenibilidad que, a su juicio, puede limitar la financiación de sectores clave en plena transición energética.

© Reproducción reservada