La geopolítica volvió a colarse en la agenda económica con una frase que no pasó desapercibida. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se reunió en la Casa Blanca con el canciller alemán Friedrich Merz, apenas tres días después de los ataques de Estados Unidos e Israel sobre Irán. La conversación giró en torno a la ofensiva y la posición de los países europeos. Y ahí apareció España.
“Algunos países europeos, como España, han sido terribles”, afirmó Trump, asegurando incluso que había pedido a su secretario del Tesoro cortar relaciones comerciales. Las declaraciones llegan después de que el Gobierno español anunciara que no pondría a disposición de Washington las bases de Rota y Morón para participar en operaciones contra Irán. Como respuesta, Estados Unidos retiró su flota de aviones cisterna del territorio español.
Tensión no aislada
La tensión no es aislada. Se suma al desacuerdo previo sobre el gasto en defensa dentro de la OTAN. Trump reprochó que España no aceptara elevar su inversión al 5% del PIB, manteniéndola en torno al 2%, y llegó a amenazar con cortar el comercio bilateral. En el encuentro, Merz deslizó que intentaría convencer a España para situar el esfuerzo en una horquilla del 3% o 3,5%.
Desde Madrid, la reacción fue institucional. El Ejecutivo recordó que España es un socio comercial fiable para 195 países, incluido Estados Unidos, y subrayó que cualquier revisión de la relación debe respetar la legalidad internacional y los acuerdos entre la Unión Europea y Washington.
En el trasfondo está el Convenio de Cooperación para la Defensa, firmado en 1988, que regula el uso de instalaciones militares bajo el principio de soberanía española. Es decir, Estados Unidos puede utilizar determinadas bases, pero dentro de un marco pactado y con límites claros.
Más allá del cruce de declaraciones, el episodio introduce un elemento de incertidumbre en las relaciones comerciales y estratégicas entre ambos países. Y cuando la política exterior escala el tono, los mercados y las empresas escuchan. Porque en un contexto global ya tensionado por Oriente Próximo, cada palabra pesa más de lo habitual.

Donald Trump