La Administración Trump ha dado luz verde a una reforma clave del programa TIFIA, que amplía las posibilidades de financiación pública para proyectos de transporte en Estados Unidos y supone una oportunidad estratégica para grandes grupos constructores como ACS, Ferrovial, Acciona, Sacyr, FCC u OHLA. El cambio, promovido desde el Departamento de Transporte, eleva del 33% al 49% el porcentaje de los costes subvencionables que pueden cubrirse mediante créditos públicos, lo que reduce la dependencia de financiación privada y mejora el acceso a grandes proyectos.
Este giro normativo rompe con una antigua política restrictiva que impedía alcanzar el 49% salvo en casos muy concretos, pese a que la ley original ya contemplaba ese umbral. Ahora, cualquier proyecto elegible podrá aspirar al máximo de financiación pública, lo que desbloquea numerosas iniciativas que antes se quedaban en el camino.
ACS y Ferrovial han financiado autopistas de EE.UU.
Las constructoras españolas, que llevan años consolidando su presencia en el mercado estadounidense, están muy bien posicionadas para aprovechar el cambio. ACS y Ferrovial, por ejemplo, han financiado parte de sus autopistas en EE.UU. con créditos TIFIA, y actualmente varios grupos nacionales compiten por contratos en estados como Georgia, Tennessee, Carolina del Norte y Virginia. Todos ellos dentro de esquemas de colaboración público-privada y, en muchos casos, en alianza con socios internacionales del sector.
“Liberar todo el valor del programa TIFIA representa otro paso adelante para que los Estados Unidos vuelvan a construir”, afirmó el secretario de Transporte, Sean P. Duffy. Y añadió: “Es de sentido común permitir a todos los proyectos elegibles el mismo acceso a nuestras oportunidades de financiación a bajo interés”.
El programa TIFIA, que lleva más de una década en marcha, se basa en préstamos a largo plazo y tipos reducidos. Desde 2012, ha movilizado más de 52.000 millones de dólares en financiación pública, catalizando inversiones por valor de 150.000 millones de dólares en infraestructuras clave.
Con esta reforma, Washington lanza un mensaje claro: quiere acelerar la inversión en transporte y facilitar el acceso a financiación competitiva, justo cuando el sector privado internacional y en particular las constructoras españolas. Se preparan para un nuevo ciclo de expansión en Estados Unidos.

Donald Trump