TSK debuta en Bolsa el 13 de mayo con una valoración de hasta 615 millones

TSK

La Bolsa española retoma la actividad en el mercado primario con el que será su primer estreno de 2026: la ingeniería TSK debutará el próximo 13 de mayo.

La salida ocurrirá en un entorno que, pese a las expectativas iniciales, ha estado marcado por la volatilidad derivada del conflicto en Irán.

La compañía ha fijado una horquilla indicativa de entre 4,45 y 5,05 euros por acción, lo que sitúa su valoración entre 542,4 y 615 millones de euros.

El objetivo es captar alrededor de 150 millones mediante la colocación de cerca del 27% del capital, según el folleto aprobado por la CNMV.

El núcleo de control seguirá en manos de la familia García Vallina. Sabino García Vallina, fundador y presidente, reducirá su participación desde el 84% hasta el 59%, manteniendo una posición mayoritaria tras la operación.

La estructura accionarial, por tanto, apenas se diluye en términos de control efectivo.

La colocación está dirigida exclusivamente a inversores institucionales y cuenta con la coordinación de Santander, CaixaBank y Banca March. El precio definitivo se fijará el 11 de mayo, con una demanda que ya habría cubierto en torno al 40% de la oferta.

El interés preliminar apunta a una acogida moderada pero suficiente para garantizar la operación.

Balance de TSK

En términos financieros, TSK cerró 2025 con unos ingresos de 1.035 millones de euros, lo que supone un avance del 1%.

El beneficio neto, sin embargo, se disparó hasta los 33,45 millones, un 76% más. La mejora del resultado contrasta con el crecimiento contenido de la facturación.

El balance refleja un activo total de 1.046 millones de euros y una deuda financiera de 49,36 millones. El ratio de deuda neta sobre Ebitda se sitúa en 2,5 veces, con previsión de reducirse a una vez en 2027.

La compañía traslada al mercado un mensaje de progresiva reducción del apalancamiento.

Entre los factores de riesgo, destaca la concentración de negocio. Los cinco principales clientes representan el 75,46% de la cartera, mientras que el 90,1% de los pedidos se concentra en Norteamérica y Europa.

A ello se suma que el 79,62% de los ingresos procede de países emergentes, especialmente México y República Dominicana. Una exposición geográfica y comercial que condiciona su perfil de riesgo ante los inversores.

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