TSK: la ingeniería que quiere conquistar el parqué

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Hay compañías que salen a Bolsa. Y luego están las que llevan meses diseñando cada paso como si fuese una operación quirúrgica. TSK está claramente en el segundo grupo. La firma asturiana ya tiene prácticamente lista su hoja de ruta para debutar en el mercado, y lo hace con una ambición que no pasa desapercibida: superar los 500 millones de valoración y captar cerca de 150 millones de euros para financiar su crecimiento, como cuenta CincoDías.

El movimiento no llega improvisado. Detrás hay un “ejército financiero” bien armado, con nombres como Santander, CaixaBank, Banca March, JB Capital y Alantra coordinando la operación. Un despliegue que no solo busca colocar acciones, sino asegurar que el aterrizaje en Bolsa sea preciso y rápido.

Subidas en bolsa por la guerra en Irán

El timing, además, juega a favor. En un contexto marcado por la incertidumbre geopolítica —con la guerra en Irán sobrevolando los mercados—, los comparables del sector están tirando del carro. Técnicas Reunidas sube un 14% en 2026, mientras que Elecnor se dispara un 41%. La lectura es clara: el mercado está comprando ingeniería.

Los primeros contactos con inversores en plazas como Madrid, Londres o Fráncfort han dejado una sensación positiva. Hay interés. Hay apetito. Y, sobre todo, hay narrativa: TSK no es solo una empresa industrial, es un actor directo en dos de las grandes megatendencias actuales: transición energética y digitalización.

Los números acompañan. La compañía prevé cerrar 2025 con ingresos en torno a 1.000 millones de euros y un EBITDA de hasta 85 millones, con una cartera pendiente de ejecutar que roza los 1.800 millones. A eso se suma una estructura financiera sólida y un negocio claramente internacional: el 95% de su actividad se genera fuera de España.

El control seguirá en casa. La familia García Vallina, liderada por Sabino García Vallina, mantendrá el mando incluso tras colocar cerca del 25% del capital. Porque esto no va de salir, va de crecer sin soltar el timón.

Si todo sigue el guion, la intención de salida al mercado podría anunciarse en abril, con el tradicional toque de campana en el Palacio de la Bolsa de Madrid previsto para mayo.

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