Tubacex arranca el año con el pie cambiado. La compañía española ha registrado un beneficio neto de 1,3 millones de euros en el primer trimestre, lo que supone un desplome del 84% respecto al mismo periodo del año anterior. Detrás de este frenazo hay dos factores clave: los aranceles de Estados Unidos al acero y la creciente inestabilidad geopolítica en Irán.
Según ha explicado la propia empresa, la imposición de tarifas por parte de EEUU ha generado un efecto dominó en el mercado. En concreto, ha provocado que muchos clientes retrasen sus decisiones de compra e inversión, algo que impacta directamente en la actividad de Tubacex, muy vinculada a grandes proyectos industriales y energéticos.
Tensión Oriente Medio-Irán
Pero no es solo una cuestión comercial. El contexto internacional tampoco ayuda. La tensión en Oriente Medio, especialmente en Irán, añade una capa extra de incertidumbre en sectores donde Tubacex tiene presencia, como el oil & gas. Y cuando hay ruido geopolítico, las inversiones suelen ponerse en pausa.
El resultado es una compañía que, aunque sigue en beneficios, muestra señales claras de desaceleración. Menos pedidos, más dudas en el mercado y un entorno global complicado están marcando el inicio de su ejercicio.
Aun así, este tipo de caídas también reflejan hasta qué punto empresas industriales como Tubacex dependen de factores externos que no controlan. Desde decisiones políticas hasta conflictos internacionales, todo influye.

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