Tubos Reunidos en números rojos con pérdidas de 71,3 millones

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Tubos Reunidos encara el cierre de 2025 con un giro drástico en su cuenta de resultados. La compañía prevé registrar pérdidas netas atribuidas de al menos 71,3 millones de euros, frente a los beneficios de 28,6 millones obtenidos en el ejercicio anterior, según el avance de resultados no auditados del segundo semestre remitido al mercado. Un cambio de escenario que obliga al grupo a activar medidas de calado para asegurar su continuidad.

En este contexto, la dirección de la empresa se reúne este lunes con el comité de empresa para concretar el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) anunciado a finales de enero. Paralelamente, mantiene encuentros con la comisión negociadora que representa a los trabajadores de las plantas de Amurrio y Trápaga, con el objetivo de detallar el impacto del plan de viabilidad en cada centro productivo.

Tubos Reunidos quieren garantizar la viabilidad y mantenimiento

La compañía ha subrayado que estas medidas buscan garantizar la viabilidad y el mantenimiento de la actividad industrial sostenible, así como preservar el empleo asociado. El ERE, según ha explicado Tubos Reunidos, se articulará preferentemente mediante prejubilaciones y salidas incentivadas, con la intención de minimizar el impacto social.

El deterioro del negocio responde a un entorno internacional especialmente adverso para el sector del tubo de acero sin soldadura. La empresa reconoce que a las pérdidas provisionales aún habrá que sumar el impacto del deterioro de activos afectados por la fuerte caída de la actividad en Estados Unidos, su principal mercado de exportación. En 2023 y 2024, este país representó casi la mitad de la facturación del grupo.

Las medidas arancelarias impulsadas por la Administración Trump han sido determinantes. La eliminación de cuotas y exenciones en marzo de 2025, junto con el incremento del arancel hasta el 50% en junio, tuvo un efecto “notable” sobre los pedidos procedentes del mercado estadounidense. A ello se han sumado otros factores como la debilidad del precio del petróleo, la depreciación del dólar y la presión competitiva de productores de bajo coste.

Para compensar esta situación, Tubos Reunidos reforzó su presencia comercial en mercados como Canadá, Alemania, India y Oriente Próximo, aunque también se ha encontrado con nuevos obstáculos, desde aranceles adicionales en Canadá hasta la paralización de proyectos por la inestabilidad geopolítica y económica global.

Impacto de las cifras

El impacto en las cifras es evidente. La facturación consolidada pasó de 205,8 millones de euros en el primer semestre —un 19% más interanual— a 159,9 millones en el segundo, cerrando el año en 365,7 millones de euros. El Ebitda consolidado también entró en terreno negativo, con 22,8 millones de euros en pérdidas, reflejo de la presión en precios, el efecto del tipo de cambio y la incapacidad de absorber los costes de estructura.

Pese a ello, la compañía destaca que una de sus prioridades en 2025 ha sido preservar la liquidez, mediante programas de control de costes y una gestión más eficiente del capital circulante, lo que ha permitido limitar el consumo de caja.

El próximo 31 de marzo, Tubos Reunidos publicará su informe financiero semestral completo. Una cita clave para medir hasta qué punto el ajuste permitirá al grupo reordenar su estructura y ganar oxígeno en un entorno que sigue siendo extremadamente complejo.

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