El oro, considerado históricamente un activo refugio en momentos de incertidumbre, podría alcanzar los 6.200 dólares por onza a finales de junio, según las previsiones de UBS, a pesar de la caída registrada desde su récord de 5.626,80 dólares.
La entidad suiza advierte, sin embargo, que es difícil precisar con exactitud cuándo ocurrirá este repunte.
En lo que va de año, el metal ha subido un 4,97%, situándose en torno a los 4.592 dólares en las bolsas europeas, aunque llega tras un arranque de 2026 espectacular: un incremento del 25% en enero, seguido de una caída del 12,22% entre el 17 y el 23 de marzo durante la escalada del conflicto en Oriente Próximo.
Una de las caídas más pronunciadas en más de cuatro décadas, según UBS.
La firma destaca que el oro no siempre actúa como un refugio inmediato en conflictos geopolíticos, especialmente en sus primeras fases, y apunta que la situación económica es clave.
El entorno del oro
La subida de los precios de la energía ha llevado a los mercados a prever una política monetaria más restrictiva, elevando los costes de oportunidad de mantener activos que no generan rendimiento, como el oro.
UBS recuerda que los mercados han ajustado sus expectativas: la Reserva Federal estadounidense ya no contempla recortes de tipos en 2026 y se abre incluso a una pequeña subida, mientras que el Banco Central Europeo podría aplicar hasta tres subidas.
Los analistas califican estas proyecciones de excesivas, dado el impacto que la energía podría tener en el crecimiento.
A pesar de la volatilidad, UBS confía en una reactivación de la demanda de oro por parte de inversores y bancos centrales, a medida que se atenúe la preferencia por liquidez provocada por la crisis en Oriente Próximo

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