Urbas Grupo Financiero ha superado uno de los principales obstáculos de su concurso de acreedores. La compañía ha conseguido las adhesiones necesarias para que su propuesta de convenio se considere aceptada y ha solicitado al juez que apruebe el acuerdo, según la documentación remitida a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).
El respaldo obtenido representa el 61,19% del pasivo ordinario incluido en la lista de acreedores. Con este porcentaje, Urbas cumple el requisito previsto en la legislación concursal, aunque el proceso todavía no puede darse por cerrado: el convenio necesita ahora el visto bueno judicial para entrar en vigor.
La empresa presentó el escrito correspondiente ante el Juzgado de lo Mercantil del Tribunal de Instancia de Madrid y dio por terminado el periodo de adhesiones. El movimiento supone un nuevo paso dentro del proceso iniciado tras solicitar el concurso voluntario de acreedores en septiembre de 2025.
54,7 millones respaldan la propuesta de Urbas
Las adhesiones recibidas representan créditos por valor de 54,7 millones de euros. Frente a esta cifra, los acreedores que se han opuesto al convenio concentran 24,5 millones, equivalentes al 27,48% del pasivo ordinario.
La diferencia entre ambas posiciones asciende a 30,13 millones de euros a favor de la propuesta. Al ser superior el volumen de deuda favorable al acuerdo que el correspondiente a los acreedores opositores, la empresa considera cumplido el criterio establecido en el artículo 376.1 de la Ley Concursal.
Estos porcentajes no reflejan necesariamente toda la deuda financiera del grupo, sino el pasivo ordinario reconocido en la lista de acreedores y sometido a la votación del convenio. Esa distinción es importante para entender el alcance exacto del respaldo comunicado.
Pago completo y sin quitas
La propuesta de Urbas contempla el pago del 100% de los créditos afectados, sin aplicar ninguna quita. Esto significa que la compañía no plantea reducir el importe principal de la deuda reconocida, aunque sí establece diferentes plazos para abonarla.
Los créditos ordinarios se pagarían completamente al finalizar el tercer año desde la aprobación judicial del convenio. Por su parte, los créditos subordinados se abonarían el último día del noveno mes posterior al pago íntegro de los ordinarios.
La diferencia entre ambos responde al orden de prioridad establecido en los procedimientos concursales. Los créditos subordinados ocupan una posición posterior y, por tanto, solo se atienden después de completar el pago de los ordinarios. El convenio también incluye el compromiso de adelantar los desembolsos si Urbas genera liquidez suficiente. Ese calendario opcional prevé pagar un 10% al finalizar el primer año, otro 15% al término del segundo y el 75% restante al concluir el tercer ejercicio.
No se trata de pagos ya garantizados en esas fechas intermedias, sino de una posibilidad condicionada a la capacidad de caja de la compañía. El vencimiento principal para los créditos ordinarios continúa fijado al final del tercer año.
Un proceso abierto desde 2025
Urbas llegó al concurso voluntario después de no poder cerrar a tiempo la reestructuración de su deuda. Desde entonces, la empresa ha trabajado en una solución que permita reorganizar sus obligaciones financieras y preservar sus diferentes líneas de actividad.
La comunicación a la CNMV marca un punto relevante porque confirma que la propuesta ya cuenta con respaldo suficiente dentro del pasivo ordinario. Sin embargo, el procedimiento no terminará hasta que exista una resolución judicial y, posteriormente, se cumplan los pagos previstos.
La compañía se encuentra así ante una nueva fase. Ha conseguido reunir más de 54 millones de euros de deuda favorable al convenio, pero la última palabra corresponde ahora al juez. Después llegará el reto más exigente: cumplir durante los próximos años un acuerdo que promete devolver todo lo adeudado sin aplicar quitas.

















