Las clínicas dentales Vivanta han entrado en concurso de acreedores por su situación de insolvencia, según adelantó Cinco Días.
Se trata un procedimiento que abre ahora la puerta a la liquidación de la compañía y a la búsqueda de ofertas para garantizar, si es posible, la continuidad del negocio.
El Juzgado de lo Mercantil número 12 de Madrid aceptó el pasado 3 de septiembre la solicitud voluntaria de concurso presentada por la red, propiedad del Grupo Aestes. La decisión llega después de que varios centros suspendieran “de forma repentina” su actividad, según denunció el Consejo General de Dentistas.
El proceso concursal coincide con la operación de venta que ultiman Ares Management, propietario de Aestes, y el fondo canadiense Ontario Teachers’ Pension Plan (OTPP). El auto recoge una oferta para adquirir la unidad productiva de Vivanta, aunque no precisa su importe.
El juzgado ha abierto ahora un plazo de 15 días para recibir posibles ofertas alternativas y ha designado a FTI como administrador concursal. Su función será analizar las propuestas y determinar cuál resulta más ventajosa para mantener la actividad.
¿Qué pasa con Vivanta?
Vivanta arrastra dificultades desde 2022, cuando la Sepi concedió al grupo 40 millones de euros a través del fondo de rescate, mediante un préstamo participativo de 20,4 millones y otro ordinario de 19,6 millones.
La compañía también cerró clínicas y acometió varios ajustes de plantilla. En 2024 redujo su red dental en 18 centros y ejecutó un ERE que afectó a 249 empleados.
La situación financiera refleja la dimensión del problema. Según el auto, Vivanta registraba en 2025 cuatro millones de euros de activo corriente frente a 83,9 millones de pasivo, mientras que las deudas a corto plazo alcanzaban 19,5 millones.

















