Airbus afronta una semana decisiva para intentar desbloquear el conflicto laboral que mantiene paralizada parte de su actividad en España. El fabricante aeronáutico se ha comprometido a presentar este jueves 3 de septiembre una nueva propuesta a los sindicatos, después de que una nueva reunión de mediación terminase sin acuerdo y los trabajadores decidieran mantener la huelga indefinida.
La compañía intentará mejorar tanto el preacuerdo alcanzado en julio como la última propuesta presentada la semana pasada. Entre los asuntos que deberán revisarse figura especialmente la actualización salarial, además de una mayor concreción sobre otros compromisos incluidos en la negociación.
La presión aumenta porque Airbus reconoce que el conflicto ha llevado al negocio en España a una situación “crítica” y que algunos clientes ya han trasladado su preocupación por la continuidad y fiabilidad de las operaciones.
El 81,2% vota por mantener los paros
Los trabajadores de Getafe, San Pablo y Tablada decidieron mantener la huelga con el 81,2% de los votos presenciales emitidos en las asambleas, frente al 16,4% que apostó por pausarla. Otro 2,4% se abstuvo. En total participaron alrededor de 1.000 empleados, frente a una plantilla de aproximadamente 15.000 trabajadores de Airbus en España.
Albacete y Cádiz no participaron en esa votación, aunque sus trabajadores anunciaron que asumirían la decisión de la mayoría. La excepción está en Illescas (Toledo), donde la plantilla sí decidió anteriormente pausar las movilizaciones.
Los sindicatos convocantes —CGT, UGT y ÚTIL— mantienen así la huelga indefinida iniciada el 25 de agosto.
Airbus ofrece IPC y recuperar un 7,6% de poder adquisitivo
El principal punto de fricción continúa estando en las condiciones económicas. La última propuesta de Airbus contemplaba vincular los salarios al IPC real y recuperar un 7,6% del poder adquisitivo, además de mantener íntegramente el actual acuerdo de teletrabajo.
La compañía defendía que su oferta recogía buena parte de las demandas de la plantilla, pero los sindicatos convocantes consideraron que continuaban existiendo elementos insuficientes o poco definidos. Ahora, Airbus se ha comprometido a volver a mover ficha.
La nueva propuesta responde a un requerimiento de CCOO, SIPA y ATP, presentes en la mediación celebrada el martes en el Servicio Interconfederal de Mediación y Arbitraje (SIMA). El objetivo será avanzar respecto al preacuerdo de julio y mejorar las condiciones presentadas la semana pasada.
Airbus teme por clientes y carga de trabajo
Airbus ha advertido durante las últimas jornadas del posible impacto sobre la producción, los compromisos adquiridos con clientes y la futura asignación de cargas de trabajo a las fábricas españolas.
La compañía analiza incluso opciones operativas para mantener las entregas, entre ellas una posible reasignación temporal de determinadas cargas hacia plantas de otros países europeos, y ha paralizado contrataciones mientras continúe el conflicto.
La dirección reconoce además haber recibido mensajes de preocupación de clientes y otras partes interesadas que necesitan garantías sobre la continuidad del negocio.
El Gobierno se ofrece a mediar
El secretario de Estado de Industria, Jordi García Brustenga, ha reconocido estar preocupado por la situación y ha advertido de que el conflicto puede afectar al futuro de un sector considerado estratégico para España. Industria ha abierto incluso la puerta a una mediación directa del Ejecutivo o del ministro Jordi Hereu si las negociaciones continúan bloqueadas.
También el alcalde de Sevilla, José Luis Sanz, ha reclamado responsabilidad a ambas partes, recordando el peso de la industria aeroespacial en la economía de la ciudad. La próxima fecha marcada en el calendario es ahora el jueves 3 de septiembre.
Airbus tendrá que mejorar una propuesta que ya incluía salarios ligados al IPC y una recuperación del 7,6% del poder adquisitivo, mientras una mayoría del 81,2% de los trabajadores que participaron en las últimas asambleas ha decidido mantener los paros.
Con clientes mostrando preocupación y la propia compañía calificando la situación de crítica, la nueva oferta puede convertirse en el último intento para devolver el conflicto a la mesa de negociación antes de que el impacto industrial sea todavía mayor.