Nuevo golpe al sector del motor alemán. El fabricante de componentes Bosch ha comunicado un recorte de plantilla de 13.000 personas, principalmente en Alemania, debido a la difícil coyuntura que atraviesa su negocio de movilidad, que acumula pérdidas de alrededor de 2.500 millones de euros anuales.
La compañía explicó que las condiciones del mercado “se han vuelto aún más desafiantes”, en un contexto de caída de ventas en Europa, baja penetración del hidrógeno en automoción, retrasos en la adopción de la electromovilidad y la conducción autónoma, además del desplazamiento de la demanda hacia mercados fuera de Europa.
El recorte afectará especialmente a las divisiones de Power Solution y Electrified Motion, con sedes en el área metropolitana de Stuttgart (Feuerbach, Schwieberdingen y Waiblingen), además de Bühl y Homburgo.
Según Stefan Grosch, miembro del consejo de administración, “necesitamos mejorar urgentemente nuestra competitividad y reducir costes de forma permanente. Lamentablemente, no podremos evitar más recortes de empleos”. Por su parte, Markus Heyn, presidente del área de movilidad, añadió que la guerra arancelaria es otro factor que complica el panorama del sector.
Bosch no ha detallado el impacto que estas medidas podrían tener en España, donde mantiene instalaciones como la planta de Aranjuez (Madrid), con 500 trabajadores.
Este anuncio se suma a otros ajustes recientes en la automoción alemana: Volkswagen comunicó en diciembre la reducción de 35.000 empleos hasta 2030, mientras que Ford anunció la semana pasada un recorte adicional de 1.000 empleos en su planta de Colonia.
Con este plan, Bosch pretende mejorar la productividad mediante inteligencia artificial en la fabricación, la reducción de costes de materiales y equipos, y una mayor eficiencia en logística y cadenas de suministro.

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