Dónde sí apetece trabajar: Reale Seguros, Banca March o Lilly

Solo el 19% de la población teletrabajará en veranoPexels

En un mercado laboral cada vez más competitivo, donde el salario ya no lo es todo, hay compañías que han entendido que la experiencia del empleado es el verdadero diferencial. Así lo confirma la última edición del ranking ‘Best Workplaces’, elaborado por Great Place To Work, que sitúa a varias firmas como referencia en el ecosistema empresarial español.

En la categoría de grandes empresas —aquellas con más de 1.000 empleados— destacan nombres como Reale Seguros, Banca March, Lilly España y Marriott International. Todas ellas comparten un denominador común: han conseguido construir entornos laborales donde el talento no solo llega, sino que se queda.

Se prioriza la cultura corporativa

Más allá del reconocimiento, el ranking refleja una tendencia clara: las organizaciones que priorizan la cultura corporativa están ganando la partida. Ya no se trata únicamente de beneficios tangibles, sino de factores como la confianza interna, el liderazgo cercano, la flexibilidad o el propósito. En este sentido, estas compañías han logrado posicionarse como modelos de gestión que equilibran rendimiento y bienestar.

El caso de Reale Seguros o Banca March evidencia cómo sectores tradicionalmente más conservadores, como el financiero o asegurador, están evolucionando hacia estructuras más humanas y horizontales. Por su parte, firmas como Lilly España o Marriott International demuestran que, incluso en entornos altamente exigentes como el farmacéutico o el hospitality, es posible generar culturas internas sólidas y consistentes a gran escala.

Lo interesante es que este tipo de rankings ya no funcionan solo como un distintivo reputacional. Para muchas empresas, formar parte de ellos se ha convertido en una herramienta estratégica de atracción y fidelización del talento, especialmente entre perfiles jóvenes que valoran tanto el proyecto profesional como el entorno en el que lo desarrollan.

En paralelo, el informe también deja entrever un cambio de mentalidad: el empleado deja de ser un recurso para convertirse en un activo central. Y en esa transición, las compañías que lideran son aquellas que han sabido escuchar, adaptarse y construir culturas coherentes.

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