El desempleo sénior continúa siendo uno de los grandes puntos débiles del mercado laboral español, a pesar de la evolución positiva del empleo en términos generales.
Según la Encuesta de Población Activa (EPA) del cuarto trimestre de 2025, publicada por el INE, 755.500 personas mayores de 50 años están en paro, lo que supone el 30% del total de desempleados en España.
La cifra apenas ha variado en el último año, lo que confirma un estancamiento estructural del paro sénior. Además, el 53% de estas personas —397.900— se encuentra en desempleo de larga duración, con más de un año buscando trabajo sin éxito.
Esta situación se ve reforzada por los datos del 16º informe #TuEdadEsUnTesoro, elaborado por el Observatorio de la Vulnerabilidad y el Empleo de la Fundación Adecco.
Búsqueda infructuosa
El estudio revela que el 56% de las personas mayores de 50 años que buscan empleo en España lleva más de un año haciéndolo, frente al 38% del resto de la población activa.
“Partimos de una realidad incuestionable y es la discriminación sistémica que afronta la población mayor de 50 años en su acceso al empleo”, subraya Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco.
Aunque reconoce un mayor compromiso institucional y empresarial, advierte de que los prejuicios por edad siguen siendo difíciles de erradicar.
Uno de los síntomas más claros de este edadismo aparece en los procesos de selección.
Según el informe, el 75,3% de las personas sénior desempleadas no ha realizado ninguna entrevista en los últimos seis meses, y nueve de cada diez consideran que la edad es el principal motivo, al no superar el primer filtro del currículum.
El debate sobre incluir o no la edad en el currículum refleja esta realidad. Aunque la ley prohíbe la discriminación, el 25% de los profesionales sénior prefiere ocultar su fecha de nacimiento, por temor a ser descartado.
“La edad no debería ser un elemento negativo que ocultar, sino un valor asociado a experiencia y madurez”, explica Begoña Bravo, directora de Inclusión de la Fundación Adecco.
Testimonios de desempleo sénior
En este contexto, SAVIA, proyecto impulsado por Fundación Endesa y Fundación Máshumano, trabaja para combatir el edadismo y acompañar a los profesionales sénior en sus procesos de reinvención laboral.
Casos como el de Ana María Gutiérrez, de 52 años, ilustran este camino. “Reinventarse profesionalmente a los 50 da vértigo”, reconoce, tras redirigir su carrera hacia la sostenibilidad gracias a programas de orientación y formación.
Una experiencia similar vivió José Ramón Bugarín, de 56 años, que tras perder su empleo industrial apostó por un cambio de sector.
“A estas edades el futuro no es muy halagador y puedes empezar a verlo todo muy negro”, admite. Hoy, trabaja como director corporativo de Producción tras redefinir su estrategia profesional.
Ambas entidades coinciden en el diagnóstico: sin acompañamiento, actualización de competencias y cambios profundos en los procesos de selección, el desempleo sénior seguirá cronificándose.
Un reto clave para avanzar hacia un mercado laboral más inclusivo, competitivo y diverso generacionalmente en España.
