El empleo en la OCDE se estabiliza, pero España sigue en rojo

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El último balance de la OCDE sobre el mercado laboral en las economías desarrolladas dibuja una fotografía de estabilidad más que de cambio.

En marzo de 2026, la tasa de desempleo se mantuvo en el 5% entre los países miembros, sin variaciones respecto al mes anterior, en un contexto internacional todavía condicionado por la desaceleración económica, la inflación y las tensiones geopolíticas.

El organismo subraya que el empleo se mantiene firme, pero sin señales claras de aceleración en la recuperación global.

En total, alrededor de 35 millones de personas permanecen desempleadas en el conjunto del bloque, lo que supone un ligero descenso de unas 400.000 respecto a febrero.

La evolución, sin embargo, no es homogénea. Ocho países registraron mejoras en sus tasas de paro, mientras que solo Grecia y Suecia experimentaron incrementos.

Este comportamiento desigual refleja las distintas velocidades a las que avanzan las economías desarrolladas en su ajuste tras los últimos shocks inflacionarios y de crecimiento.

En el mapa de menor desempleo, destacan de nuevo Japón, Corea del Sur, Israel y México, todos ellos con tasas inferiores al 3%.

Son economías que, pese a la incertidumbre global, mantienen mercados laborales especialmente tensos y con alta capacidad de absorción de empleo.

España en la OCDE

En el extremo opuesto, España y Finlandia continúan siendo los únicos países de la OCDE con tasas superiores al 10%, lo que evidencia la persistencia de desequilibrios estructurales en algunos mercados europeos.

En el caso español, el informe vuelve a poner el foco en factores como la temporalidad y el desempleo juvenil.

Precisamente, el empleo joven sigue siendo uno de los principales puntos de atención del organismo. La tasa de paro entre menores de 25 años se redujo ligeramente hasta el 11,2%, aunque continúa muy por encima del promedio general.

La OCDE señala que esta brecha con los adultos apenas ha cambiado en los últimos años, lo que sugiere dificultades persistentes para la inserción laboral juvenil.

Las diferencias entre países son significativas: en algunos casos, el desempleo juvenil supera en más de 15 puntos al de los adultos, con especial incidencia en economías como España, Chile, Estonia y Suecia. En contraste, Japón e Israel muestran las brechas más reducidas.

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