El mercado laboral vasco sigue moviéndose al alza. En 2025, los salarios en el País Vasco crecieron un 3,6%, superando de nuevo al IPC, situado en el 2,9%, y consolidando así el tercer año consecutivo de recuperación de poder adquisitivo. Y la tendencia, lejos de frenarse, apunta a continuidad: para 2026 se esperan subidas medias de entre el 3% y el 4%, según la 8ª edición de la Guía Salarial de LKS Next.
El informe, presentado por la consultora tecnológica, dibuja un escenario dinámico pero también exigente. Más de 110 organizaciones han participado en el estudio, que analiza 96 perfiles profesionales habituales en empresas vascas. El resultado es una radiografía clara: el mercado laboral está cada vez más tensionado, impulsado por la escasez de talento, el relevo generacional insuficiente y el impacto directo de la digitalización.
Una media cercana de la Dirección General a los 145.100 brutos anuales
En la parte alta de la tabla salarial, la Dirección General lidera con una media cercana a los 145.100 euros brutos anuales, con rangos que pueden llegar hasta los 264.100 euros en grandes compañías y con componentes variables de hasta el 25%. Le siguen perfiles estratégicos como Dirección de I+D (78.400 euros), Investigador Senior (57.100 euros) o Ingeniero en Inteligencia Artificial (55.900 euros). En el extremo inferior se sitúan puestos como Auxiliar Administrativo, con una media próxima a los 26.000 euros, o Telefonista/Recepcionista, con 26.700 euros.
Pero más allá de los números, el mensaje de fondo es estructural. Según LKS Next, la falta de relevo generacional y el envejecimiento de la población activa están reduciendo la disponibilidad de talento local, obligando a las empresas a buscar perfiles fuera de Euskadi e incluso en otros países. Esta competencia por profesionales cualificados está elevando los costes laborales y acelerando la rotación.
A esto se suma el efecto transformador de la inteligencia artificial y la automatización, que están redefiniendo competencias y responsabilidades. Los perfiles digitales, industriales avanzados y vinculados al análisis de datos siguen siendo los más demandados y los más presionados salarialmente.
El resultado es un equilibrio delicado: ajustes salariales prudentes pero sostenidos, orientados a proteger el poder adquisitivo sin comprometer la competitividad empresarial. Euskadi, al menos por ahora, parece haber encontrado el ritmo adecuado. Y el mercado laboral lo está marcando.

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