Ericsson ha dado un paso clave en su reestructuración en España tras semanas de negociación y clima de incertidumbre laboral. La compañía ha alcanzado un preacuerdo para su Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que afectará finalmente a 164 trabajadores, frente a las 180 salidas inicialmente planteadas, lo que representa aproximadamente el 7% de la plantilla española, compuesta por 2.264 empleados.
El pacto ha sido suscrito con los sindicatos STC y CC OO, mientras que UGT se ha negado a firmar, denunciando que las condiciones son insuficientes y podrían sentar un precedente peligroso para el sector tecnológico en España. En paralelo, Ericsson ha defendido la medida como un paso doloroso pero necesario para mejorar eficiencia y competitividad, agradeciendo la colaboración de las partes firmantes para asegurar la sostenibilidad de la operación en España.
Ratificación de plantilla en Ericsson
El preacuerdo aún requiere la ratificación de la plantilla. De aprobarse, se activará un calendario escalonado: el periodo de adscripción voluntaria comenzará el 25 de febrero y se extenderá hasta el 17 de marzo, seguido de un análisis de solicitudes y ejecución de despidos forzosos a partir del 7 de abril si no se cubren todas las plazas voluntariamente.
Las compensaciones se estructuran en tres bloques:
Ceses indemnizados: 45 días por año trabajado antes de 2012 y 33 días después, con tope de 24 mensualidades, más primas por voluntariedad de 5.000 euros y complementos de antigüedad.
Prejubilaciones: trabajadores entre 55 y 62 años con al menos 17 años de antigüedad, con entre 65% y 75% del salario neto hasta los 63 años y mantenimiento del convenio con la Seguridad Social.
Plan de rentas: enfocado a trabajadores de 53 y 54 años, con rentas mensuales de 2.150–2.200 euros brutos hasta los 63 años y revalorización anual del 1%.
El acuerdo llega un día después del ERE en Avatel, que afectará a 290 trabajadores, con medidas similares de bajas voluntarias y forzosas. La coincidencia de ambos procesos refleja la presión sobre el sector tecnológico para ajustar estructuras mientras se preserva talento y se mantiene competitividad.
En conjunto, el ERE de Ericsson representa un equilibrio delicado entre sostenibilidad empresarial y derechos de los trabajadores, con un foco claro en eficiencia operativa y medidas compensatorias estructuradas para minimizar el impacto social.

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