Heineken encara una restructuración global significativa. La multinacional neerlandesa ha anunciado que reducirá entre 5.000 y 6.000 puestos de trabajo en los próximos dos años, alrededor del 7% de su plantilla mundial, con el objetivo de impulsar la productividad y optimizar costes, después de registrar una caída tanto en volumen como en ingresos netos durante 2025.
El mensaje del CEO saliente, Dolf van den Brink, es claro: “Nuestra principal prioridad es acelerar el crecimiento, financiado mediante un aumento de la productividad y cambios en el modelo operativo que implicarán una importante intervención en los costes”. Van den Brink, que dejará el cargo el 31 de mayo, puntualiza que los plazos variarán según el mercado y las circunstancias locales, dejando margen de maniobra para adaptarse a cada región.
El plan de Heineken
El plan de Heineken se centra en un modelo operativo más simple y eficiente, avanzando hacia las Empresas Operadoras Multimercado (MMO) en Europa, con cuatro MMO en funcionamiento en los próximos seis meses. La compañía busca, además, optimizar la cadena de suministro mediante digitalización y cierres selectivos, así como salir de operaciones sin una ruta clara hacia el crecimiento sostenible.
Una parte del ajuste también implica la transición de aproximadamente 3.000 puestos a Heineken Business Services (HBS), un movimiento que busca centralizar funciones y lograr mayor eficiencia administrativa. En conjunto, la combinación de optimización de la empresa operativa, transición a MMO y aumento de productividad dará lugar a la reducción de entre 5.000 y 6.000 empleos a nivel global.
El desafío para Heineken es doble: recortar costes sin frenar el crecimiento, y mantener competitividad en un mercado global cada vez más exigente. La compañía deja claro que este ajuste estructural es estratégico, enfocado en sostener sus prioridades de crecimiento y consolidar un modelo operativo que le permita adaptarse más rápido a cambios de mercado y aprovechar oportunidades futuras.
En definitiva, Heineken se enfrenta a un cambio profundo en su estructura, donde eficiencia y productividad serán la brújula para navegar la próxima fase de crecimiento global.

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