La rotación laboral supera el 25% en la OCDE: ¿mercado inestable?

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La estabilidad laboral vuelve al centro del debate económico en la OCDE. Los últimos datos comparados muestran que la rotación laboral se mantiene en niveles elevados en varias economías desarrolladas, un fenómeno que trasciende coyunturas y apunta a factores estructurales.

Según cifras del organismo, el 19,6% de los trabajadores dependientes en la OCDE lleva menos de un año con su actual empleador.

Sin embargo, algunos países superan con creces ese promedio. Colombia (39%), Turquía (33,8%) y Corea del Sur (28,4%) encabezan la lista, seguidos muy de cerca por Chile, con un 28%.

En contraste, economías como Eslovaquia (8,5%), República Checa (10,5%), Polonia (11%) o Italia (11,1%) exhiben mercados laborales mucho más estables.

La brecha entre el bloque más volátil y el más estable supera los 20 puntos porcentuales, una diferencia que no puede atribuirse únicamente al ciclo económico.

La rotación, en sí misma, no es necesariamente negativa. En entornos dinámicos puede reflejar movilidad, reasignación eficiente de talento o ajuste sectorial.

El problema surge cuando la alta rotación limita la acumulación de capital humano y eleva los costes empresariales, desde la selección hasta la formación de nuevos empleados.

Un segundo indicador clave es la prevalencia de contratos temporales. En el conjunto de la OCDE, el 11,2% de los asalariados trabaja con contrato a plazo fijo.

No obstante, Corea del Sur (26,9%) y Países Bajos (26,4%) prácticamente duplican esa media, mientras que Chile alcanza el 25,2% y Colombia el 24,3%.

En el extremo opuesto, Lituania (1,7%), Letonia (2,4%) o Estonia (3,8%) muestran una utilización muy limitada de esta fórmula contractual.

Las observaciones de la OCDE

La diferencia en el uso del contrato temporal explica buena parte de la disparidad en los niveles de rotación, especialmente en economías con sectores intensivos en estacionalidad, como agricultura o construcción.

A ello se suman factores institucionales. La evidencia comparada apunta a que los elevados costes de despido pueden desincentivar la contratación indefinida, fomentando vínculos más cortos.

En algunos países, la indemnización por diez años de antigüedad equivale a diez salarios mensuales, frente a una media OCDE de 3,2 meses.

Para las empresas españolas, el mensaje es claro. La estabilidad no depende solo del ciclo, sino del diseño regulatorio y productivo.

En un entorno de competencia global por el talento, equilibrar protección laboral y flexibilidad empresarial se convierte en una variable estratégica, no solo social.

La rotación elevada es, en definitiva, una señal que los mercados laborales no pueden ignorar. Porque detrás de cada porcentaje hay productividad, inversión en capital humano y capacidad de crecimiento sostenible.

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