Los retos de la industria europea ante la transición energética, la digitalización y la regulación centraron el debate este jueves en Bilbao durante el VIII Congreso Nacional de Industria, en una mesa redonda que reunió a directivos de primer nivel de Repsol, Siemens, Telefónica, Accenture, Aenor y Nippon Gases Iberia.
El director general de Transición Energética de Repsol, Luis Cabra, reclamó activar una palanca que combine tecnología y regulación para movilizar inversiones, apoyadas en la colaboración público-privada.
A su juicio, el sector energético vive una oportunidad clave en torno a los combustibles renovables, pero necesita un marco que haga viables las inversiones.
Cabra alertó de que el refino sigue siendo un sector olvidado, pese a que “el 97% de todo lo que se mueve en Europa es con productos que producen las refinerías”, y recordó que en los últimos 15 años se ha cerrado el 25% de la capacidad de refino europea.
En España, subrayó, no ha ocurrido gracias a las inversiones realizadas por compañías como Repsol, BP o Moeve.
En este contexto, pidió pragmatismo regulatorio y evitar enfoques excluyentes. “Si nos empeñamos en regular el sector para producir combustible de aviación y olvidarse de la carretera, no tendremos ni combustible de aviación ni combustible para carretera”, advirtió, defendiendo impulsar toda la cadena de valor, incluida la electrificación.
Más allá de la regulación
Desde Siemens España, su presidente y CEO, Fernando Silva, destacó que la digitalización es imprescindible para una industria moderna y competitiva.
Señaló además la necesidad de una energía limpia, pero también competitiva, y criticó que en Europa la innovación avance más lentamente por una regulación “demasiado exigente”.
Silva identificó tres pilares clave: innovación, talento y escala. En este último punto, reclamó avanzar hacia ecosistemas colaborativos que permitan competir a nivel global.
Por su parte, el presidente ejecutivo de Telefónica España, Borja Ochoa, vinculó directamente regulación y competitividad.
Recordó que en la última década el sector de telecomunicaciones ha destruido un 16% de valor en Europa, frente al crecimiento de más del 15% en Estados Unidos y Asia.
“Si penalizas la capacidad de generar margen, penalizas la capacidad de inversión”, afirmó.
Ochoa subrayó también la importancia estratégica de la conectividad, la energía y la ciberseguridad, recordando que sin energía ni comunicaciones la economía se paraliza.
El debate coincidió en un mensaje común: sin colaboración público-privada, talento, tecnología y un marco regulatorio equilibrado, la transformación industrial europea perderá velocidad y competitividad.

VIII Congreso Nacional de Industria