El nuevo líder ya no tiene todas las respuestas

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La incertidumbre ha dejado de ser una excepción para convertirse en la nueva norma empresarial. Entre conflictos geopolíticos, tensiones comerciales, inflación persistente y una revolución tecnológica liderada por la inteligencia artificial, las compañías se enfrentan a un entorno cada vez más complejo. Y eso está cambiando por completo el perfil de los líderes que buscan las empresas.

Según un reciente informe de EY, más de un tercio de los CEO espera importantes disrupciones económicas y geopolíticas durante el próximo año, mientras que solo un 30% afirma tener una visibilidad completa sobre su exposición al riesgo político. En este contexto, la capacidad de adaptación ha pasado a ser una de las competencias más valiosas dentro de cualquier organización.

¿Se modifican las prioridades de contratación?

Desde Hays, firma especializada en selección y soluciones de recursos humanos, observan cómo las empresas están modificando sus prioridades de contratación. Cada vez tienen más demanda los perfiles relacionados con liderazgo, transformación empresarial, gestión del riesgo, compliance, tecnología y cadena de suministro, áreas consideradas estratégicas para navegar un entorno impredecible.

“Los líderes tienen que aceptar que decidir con el 70% de la información es, muchas veces, lo correcto”, explica Beatriz Calvo, Head of Executive Search & Advisory de Hays España. Una realidad que obliga a las organizaciones a abandonar modelos tradicionales basados en la previsión absoluta para adoptar estructuras más ágiles y flexibles.

La transformación no es solo estratégica, también humana. Según Hays, los profesionales valoran cada vez más a líderes capaces de aportar estabilidad emocional, transparencia y cercanía. En momentos de incertidumbre, los equipos no esperan respuestas perfectas, sino claridad sobre lo que ocurre y coherencia entre lo que se dice y lo que se hace.

Además, la gestión del riesgo se ha convertido en una prioridad empresarial. Una mala lectura del contexto global puede afectar a inversiones, cadenas de suministro, contratación de talento e incluso a la reputación corporativa.

La conclusión es clara: el liderazgo del futuro no consiste en tener el control absoluto, sino en saber adaptarse rápido, tomar decisiones con información limitada y mantener a los equipos alineados cuando el entorno cambia constantemente. En un mundo cada vez más imprevisible, la capacidad de reaccionar puede ser más importante que la capacidad de anticiparse.

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