Los primeros ejecutivos priorizan la transformación y nuevas fuentes de ingresos, pero afrontan con mayor cautela el M&A y el retorno económico de la inteligencia artificial.
Los primeros ejecutivos españoles afrontan los próximos dos años con una agenda marcada por una combinación de crecimiento, transformación y disciplina operativa. El 60% de los CEOs españoles sitúa la transformación del negocio a largo plazo entre sus tres principales prioridades para aumentar el valor para el accionista, mientras que el 50% apuesta por invertir orgánicamente en nuevas fuentes de ingresos.
El dato forma parte del CEO Agenda 2026, elaborado por Oliver Wyman Forum junto con la Bolsa de Nueva York (NYSE) a partir de las respuestas de 415 CEOs de grandes compañías de todo el mundo. La muestra representa alrededor del 10% de la capitalización bursátil global e incluye compañías que equivalen aproximadamente al 30% de las empresas del Ibex 35, según Oliver Wyman.
La fotografía española presenta algunos matices frente a la tendencia internacional. Mientras que el crecimiento continúa ocupando un lugar central en la agenda global, los CEOs españoles ponen un mayor énfasis en transformar sus negocios y desarrollar nuevas vías de crecimiento desde dentro. Al mismo tiempo, la eficiencia operativa y el control de costes ganan peso en un entorno en el que las compañías deben financiar sus inversiones sin perder de vista la rentabilidad.

Más selectivos con las compras
El cambio de enfoque resulta especialmente visible en las operaciones corporativas. El 94% de los CEOs encuestados a escala global prevé realizar algún tipo de operación de M&A en los próximos uno o dos años, y el 65% contempla movimientos destinados a ganar escala.
En España, sin embargo, la estrategia es más selectiva. Los CEOs españoles contemplan de media 1,9 tipos de operación, frente a 2,39 en Europa y 2,53 en el conjunto de la muestra.
La menor amplitud de la agenda no significa necesariamente que las operaciones sean irrelevantes. El mercado español está combinando un menor número de transacciones con operaciones de mayor tamaño: según los datos recogidos por Oliver Wyman, en 2026 el número de operaciones cae entre un 13% y un 18% interanual, mientras que el capital movilizado aumenta entre un 64% y un 69%.
La tendencia ya se había observado en 2025, cuando el número de operaciones disminuyó un 6%, mientras que su valor agregado aumentó un 42%. La lectura para los equipos directivos es clara: el crecimiento inorgánico deja de ser una cuestión de volumen para convertirse en una cuestión de selección.
La IA llega a la prueba de resultados
La inteligencia artificial ocupa un lugar central en la agenda de los CEOs, pero el entusiasmo inicial está dando paso a una evaluación más exigente de sus resultados.
El estudio global muestra que el 67% de los CEOs todavía sitúa la implantación de IA principalmente en fases de planificación o piloto. Además, el 53% considera que todavía es demasiado pronto para evaluar el retorno de sus inversiones en esta tecnología, frente al 41% en 2025. Solo el 27% afirma que el retorno de la IA ha cumplido o superado sus expectativas.
En España la cautela es todavía más visible. Solo el 10% de los CEOs españoles encuestados señala que la IA ya genera entre el 1% y el 10% de los ingresos, frente a aproximadamente el 27% en Europa y en el conjunto mundial.
El uso de la tecnología también revela una diferencia de enfoque. En las empresas españolas, la IA se está orientando principalmente hacia productividad y control del riesgo, mientras que su utilización para desarrollar nuevos productos y servicios avanza más lentamente.
El reto, por tanto, ya no consiste únicamente en incorporar inteligencia artificial, sino en demostrar qué impacto tiene sobre la cuenta de resultados.
Crecer con más control
La transformación tecnológica se produce además en paralelo a una mayor preocupación por la resiliencia. Ciberseguridad, protección de datos y continuidad operativa pasan a formar parte de las decisiones estratégicas y no únicamente de las agendas de los departamentos tecnológicos.
En Europa, el 40% de los CEOs sitúa la ciberseguridad y la protección de datos entre sus principales preocupaciones. La expansión de la IA y la digitalización amplía las oportunidades de productividad, pero también el perímetro de riesgo de las compañías.
Esta combinación está modificando el papel del primer ejecutivo. La agenda deja de organizarse en compartimentos separados —crecimiento, tecnología, costes o riesgo— y obliga a tomar decisiones simultáneas sobre todos ellos.
El propio estudio global apunta en esa dirección: los CEOs ya no cuentan con el margen para abordar las grandes transformaciones una detrás de otra, sino que deben avanzar a la vez en IA, M&A, talento, crecimiento y gobernanza.
El talento también cambia de estructura
La transformación alcanza asimismo a las organizaciones. A escala global, el 43% de los CEOs prevé reducir el peso de los puestos junior, frente al 17% registrado en 2025, mientras que el 33% anticipa un desplazamiento hacia posiciones de nivel intermedio. El 45% espera mantener estable el tamaño de sus plantillas y el 29% prevé reducciones superiores al 5%.
En España, la sucesión y el desarrollo del liderazgo aparecen entre las prioridades de los máximos ejecutivos, en un contexto en el que las compañías necesitan adaptar sus estructuras a nuevas tecnologías y modelos de negocio.
El resultado es una agenda empresarial menos centrada en una única palanca de crecimiento. Transformar, crecer, controlar costes, integrar tecnología y reducir riesgos forman ya parte de una misma ecuación para los CEOs españoles.
El desafío para los próximos dos años no será únicamente encontrar nuevas oportunidades, sino convertirlas en crecimiento rentable y sostenible.
















