Objetivo Formación: Cantar bajo la lluvia… de datos

En plena transformación digital, las empresas han comprendido que no basta con adoptar nuevas tecnologías: hay que preparar a las personas que las usarán.

Lluvia de datosGettyImages

En la nueva economía digital, las tecnologías emergentes como la inteligencia artificial (IA), la automatización de procesos, el big data o las plataformas colaborativas están redefiniendo la manera de trabajar. Sin embargo, para que estas herramientas tengan impacto real, es necesario un componente clave: el conocimiento humano.

“La formación es clave porque las organizaciones compiten con talento, y el talento está íntimamente ligado al dominio de las tecnologías en uso en cada momento”, señala Esteve Almirall, profesor de Innovación y Data Science en Esade. No se trata sólo de saber manejar nuevas herramientas, sino de reconvertir roles, repensar procesos y adaptarse a un entorno que cambia a velocidad exponencial.

Alfredo Zurdo, director de Digital Change en Entelgy y Product Manager de IAbility, lo resume destacando que “la alfabetización en IA no es sólo recomendable, sino obligatoria para quienes operan o utilizan sistemas de IA en sus organizaciones”. Una afirmación que adquiere un peso especial tras la entrada en vigor del AI Act europeo, que exige a las empresas formar adecuadamente a sus trabajadores en el uso de la inteligencia artificial.

Aunque la capacitación tecnológica no es nueva, el ritmo actual de transformación ha obligado a replantear la desde cero. “El punto de inflexión fue la transformación digital acelerada tras 2010, intensificándose tras la pandemia en 2020”, explica Ana Fernández Jiménez, profesora de ESIC University. Desde entonces, la formación continua ha dejado de ser una ventaja competitiva para convertirse en una necesidad vital.

Pol Brau, Business Manager de Chippio

Alfredo Zurdo, director de Digital Change en Entelgy y Product Manager de IAbility

En empresas como la start-up tecnológica Chippio, este enfoque se asumió desde el origen. “La apuesta por el aprendizaje continuo ha sido parte de nuestro ADN desde que echamos a andar hace casi tres años”, afirma su Business Manager, Pol Brau. Y añade: “Siempre hemos fomentado un entorno en el que crecer profesionalmente sea parte del día a día. A lo largo del tiempo, hemos ido reforzando este enfoque, dándole más estructura y recursos”. En su opinión, mantener al equipo actualizado es esencial para poder innovar, mejorar el servicio y reaccionar con agilidad a los cambios del sector.

LAS COMPETENCIAS QUE MUEVEN LA TRANSFORMACIÓN

Si hay un consenso entre los expertos, es que el foco formativo actual va mucho más allá de lo técnico. Las competencias digitales se combinan con soft skills o habilidades blandas, criterios éticos y capacidad para tomar decisiones informadas en entornos digitales. Según Ana Fernández, “las competencias más demandadas incluyen aspectos como dominio de herramientas colaborativas y productividad digital; análisis de datos, Big Data e inteligencia artificial aplicada; automatización de procesos; ciberseguridad y protección de datos y habilidades blandas, como pensamiento crítico, adaptabilidad, colaboración virtual”.

Pol Brau, Business Manager de Chippio

Ana Fernández Jiménez, profesora de ESIC University

En el caso de Entelgy, su plataforma IAbility aborda esta complejidad con un enfoque integral. “Combinamos conocimientos técnicos, legales y éticos de forma accesible y contextualizada”, señala Zurdo. Desde compliance hasta operativos, todos los perfiles deben estar preparados para convivir con la IA. Para Chippio, las prioridades son similares: desarrollo tecnológico, automatización de procesos, metodologías ágiles y pensamiento crítico. “También prestamos atención a habilidades transversales como la comunicación y la gestión del cambio”, puntualiza Brau.

No solo cambian las competencias, sino que la forma en que se imparten estos conocimientos también lo está haciendo. Los métodos tradicionales dan paso a soluciones híbridas, personalizadas y dinámicas que facilitan la adopción efectiva. Las empresas combinan contenidos propios con alianzas académicas y plataformas de aprendizaje digital. “En Entelgy, trabajamos con storytelling y gamificación para que incluso perfiles no técnicos, como recursos humanos o compliance, interioricen conceptos clave de ética, regulación o uso práctico de la IA”, destaca Alfredo Zurdo. Esta metodología consigue romper barreras iniciales y democratizar el acceso al conocimiento tecnológico.

Ana Fernández subraya el auge de los cursos online certificados, tanto desde plataformas como Coursera o LinkedIn Learning como desde universidades corporativas. La flexibilidad y la accesibilidad son fundamentales para que los empleados puedan compatibilizar el aprendizaje con sus responsabilidades cotidianas. Por su parte, Esteve Almirall, de Esade, añade un matiz clave: “En formación ejecutiva, trabajamos con nuestros mejores expertos, porque es un ámbito exigente que requiere rigor académico y aplicabilidad inmediata”. La calidad del formador es tan crucial como el contenido.

Pol Brau, Business Manager de Chippio

Esteve Almirall, profesor de Innovación y Data Science en Esade

Y es que, a diferencia de lo que se podría pensar, no hay una única franja de edad que abrace antes estas nuevas competencias. El factor diferenciador no es la generación, sino la actitud. “Los perfiles más ágiles son los que muestran motivación intrínseca, independientemente de su edad o función”, apunta Zurdo. En Chippio, lo corroboran y aseguran que “el interés por aprender lo vemos transversal a todas las edades y perfiles. Lo que marca la diferencia es la curiosidad y las ganas de mejorar”, dice Brau. Ana Fernández lo explica desde una perspectiva pedagógica: los perfiles con mayor growth mindset, es decir, mentalidad de crecimiento, aprenden y aplican antes lo aprendido. Este tipo de mentalidad, unida a una buena base digital, acelera la curva de aprendizaje.

Pero, ¿deben ser obligatorias estas formaciones? La respuesta no es única. Mientras que en contextos como el AI Act europeo ciertas capacitaciones son legalmente exigidas, muchas empresas optan por enfoques híbridos. En este sentido, Pol Brau destaca que “todo depende del contexto. Algunas formaciones son estratégicas y se priorizan a nivel de equipo o compañía, pero también buscamos un equilibrio con las motivaciones individuales”. Y es que “para que una formación tenga impacto real, el participante debe percibir que va a obtener valor. La obligatoriedad por sí sola no garantiza el aprendizaje”, dice Almirall, de Esade.

Pol Brau, Business Manager de Chippio

Pol Brau, Business Manager de Chippio

LAS HABILIDADES DEL FUTURO

Los expertos coinciden en que el aprendizaje no se detiene. Las competencias que hoy son tendencia, mañana serán estándar y en nada, se quedarán obsoletas. Entonces, ¿qué es lo que se avecina?

“Son muy pocas las actividades que quedarán al margen del impacto de la IA generativa”, afirma Esteban Almirall, de Esade. Desde el ámbito jurídico al financiero, pasando por ventas y, por supuesto, todo lo relacionado con el desarrollo de aplicaciones, todos los sectores deberán adaptarse a trabajar con IA integrada. También lo cree Pol Brau, de Chippio: “Ya está transformando muchas áreas y su integración va a ser clave en todos los niveles”. Ana Fernández, de ESIC University, añade otras áreas emergentes: “Ciberseguridad, protección de datos en entornos de IA, automatización con herramientas no-code y competencias éticas para el uso responsable de algoritmos”.

El mensaje es claro: el futuro del trabajo será cada vez más tecnológico, y el talento deberá evolucionar al mismo ritmo que las herramientas. Parece claro que, en esta nueva era, la formación continua no es un lujo, sino una condición de supervivencia. Las organizaciones que invierten en capacitar a sus equipos no solo cumplen con las normativas: ganan en eficiencia, innovación y resiliencia. Como enfatiza Almirall, “invertir en formación no es una opción: es una condición necesaria para competir, reinventarse y capturar valor en un entorno en transformación”. Las empresas que entiendan esta verdad elemental — que el cambio tecnológico sin cambio humano es incompleto— serán las que lideren el futuro.


Inversión estratégica

MARC ZENON, RESPONSABLE DE RECURSOS HUMANOS DE AMAZON EN ESPAÑA, EXPLICA CÓMO EL GIGANTE DEL E-COMMERCE APUESTA POR LA CAPACITACIÓN DE SUS EMPLEADOS A TRAVÉS DEL PROGRAMA CAREER CHOICE, UNA INICIATIVA QUE YA HA IMPACTADO A MILES DE PERSONAS Y QUE SE ADAPTA CONSTANTEMENTE A LAS NECESIDADES DEL MERCADO.

Pol Brau, Business Manager de Chippio

Marc Zenon, responsable de Recursos Humanos de Amazon en España

¿Qué importancia tiene la formación y capacitación de los equipos en cuanto a tecnología?

La formación y capacitación tecnológica son pilares fundamentales de nuestra estrategia en Amazon. Esta importancia se refleja en múltiples dimensiones que van desde la adaptación al mercado laboral hasta la eliminación de barreras al desarrollo profesional, la inversión estratégica de largo plazo, la generación de talento y oportunidades tangibles o el posicionamiento competitivo de la compañía.

¿Cuáles son las principales áreas y competencias que se imparten?

Amazon lanzó el programa Career Choice en Europa en 2014, lo que demuestra nuestro compromiso de más de una década con el desarrollo profesional de nuestros empleados. Durante estos años, hemos afinado, continuamente, el programa para responder a las demandas cambiantes del mercado laboral y las necesidades tecnológicas emergentes. Dicho programa ofrece una amplia gama de formación que abarca desde las tecnologías de la información hasta análisis de datos, ciberseguridad, desarrollo web y diseño UX/UI. Así, nuestros empleados pueden acceder a más de 85 centros educativos y más de 100 programas formativos, que conducen a más de 40 trayectorias profesionales distintas.

¿En qué medida esta capacitación es una inversión para la empresa?

La capacitación representa una inversión estratégica significativa para Amazon. Vamos a destinar más de 25 millones de euros para la formación de nuestros empleados en Europa durante 2026. Además, hemos duplicado el presupuesto anual disponible por persona empleada, pasando de 2.000 a 4.000 euros, y ahora cubrimos el 100% de los costes de matriculación. Esta inversión se traduce directamente en el desarrollo de talento interno y la retención de empleados cualificados. Tenemos casos de éxito como Juan Manuel Sáez, que empezó como mozo de almacén y en cinco años llegó a dirigir equipos en nuestro centro de Oviedo, o Luis Álvaro Alegre, que se unió en 2020 con un contrato temporal y en 2022 se convirtió en supervisor. En ambos casos cursaron diferentes titulaciones con Career Choice.

¿Qué áreas marcarán el futuro inmediato?

Mirando hacia el futuro, creemos que las competencias en inteligencia artificial, análisis de datos avanzado y automatización serán muy útiles para adaptarse a un mercado laboral cada vez más cambiante. Las áreas emergentes que consideramos de gran relevancia incluyen la ciberseguridad, el desarrollo de aplicaciones en la nube y las competencias en UX/UI design, que reflejan la creciente importancia de la experiencia del usuario en el entorno digital. Nuestro enfoque es anticiparnos a las demandas del mercado laboral y preparar a nuestros equipos para las competencias que serán esenciales en los próximos años.

ACCEDE AL REPORTAJE COMPLETO EN EL NÚMERO DE OCTUBRE DE BUSINESS PEOPLE

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