Meta vuelve a mover ficha. La compañía de Mark Zuckerberg, matriz de Facebook, Instagram y WhatsApp, ha anunciado un recorte de aproximadamente 8.000 empleados, lo que equivale a cerca del 10% de su plantilla global. El objetivo: ganar eficiencia en un momento en el que la empresa está destinando cantidades masivas de recursos a un frente muy concreto: la inteligencia artificial.
Este movimiento no llega por sorpresa. En los últimos meses, Meta ha intensificado su apuesta por la IA, compitiendo directamente con gigantes como OpenAI, Google o Microsoft. Pero esa ambición tiene un coste elevado, y la compañía parece estar ajustando su estructura para sostener ese ritmo de inversión sin disparar gastos operativos.
Menos estructura y más foco
Desde dentro, el mensaje es claro: menos estructura, más foco. Meta busca simplificar procesos, eliminar duplicidades y concentrar talento en áreas estratégicas. La inteligencia artificial no solo es una prioridad, es prácticamente el eje sobre el que gira todo su futuro a corto y medio plazo.
Este recorte se suma a una tendencia más amplia en el sector tecnológico, donde varias big tech han pasado de una fase de crecimiento agresivo a otra más orientada a la optimización y rentabilidad. Tras años de contrataciones masivas, ahora toca ajustar.
Aun así, el impacto humano es significativo. Miles de empleados se verán afectados en un momento en el que el mercado laboral tech ya no es tan dinámico como hace un par de años.

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