La gran banca de inversión vuelve a mover ficha. Morgan Stanley prescindirá de aproximadamente 2.500 empleados, en torno al 3% de su plantilla global, en un ajuste que responde a cambios estratégicos internos y a la evaluación del desempeño individual, según fuentes citadas por The Wall Street Journal.
El recorte afecta a las tres grandes divisiones del grupo: banca de inversión, gestión patrimonial y gestión de inversiones.
No se trata de una medida focalizada en un área concreta, sino de una revisión transversal alineada con nuevas prioridades de negocio y reordenaciones geográficas.
En el área de gestión patrimonial, uno de los pilares de crecimiento del banco en los últimos años, los despidos incluirían tanto a banqueros privados como a personal administrativo.
La reestructuración, según las mismas fuentes, se está ejecutando tanto en Estados Unidos como en mercados internacionales, lo que subraya su carácter global.
El movimiento contrasta con la solidez reciente de las cuentas del banco. Con una plantilla cercana a los 83.000 empleados, la entidad cerró 2025 con un beneficio neto atribuido de 16.249 millones de dólares, equivalente a unos 13.981 millones de euros.
La cifra supone una mejora del 27% respecto al ejercicio anterior y refleja lo que la propia entidad calificó como un “rendimiento excepcional”.
Los cambios en Morgan Stanley
La decisión, por tanto, no responde a un deterioro financiero inmediato, sino a un ajuste fino de estructura en un entorno competitivo que exige mayor eficiencia operativa.
En la gran banca estadounidense, los recortes selectivos se han convertido en una herramienta habitual para proteger márgenes, especialmente tras años de expansión de plantillas en plena bonanza de mercados.
Además, la presión regulatoria, la digitalización de procesos y la evolución del negocio de asesoramiento están redefiniendo las necesidades de capital humano.
El mensaje implícito es claro: rentabilidad récord no implica inmovilidad organizativa.

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