Nike recorta plantilla tras ganar un 2% menos

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Nike prepara nuevos ajustes en su plantilla después de cerrar el primer trimestre de su ejercicio fiscal 2027 con una caída tanto de las ventas como del beneficio. La compañía estadounidense ha presentado un nuevo modelo operativo con el que busca simplificar su estructura, acercar las decisiones al consumidor y ahorrar alrededor de 2.500 millones de dólares hasta 2031.

Nike vuelve a pisar el freno. El gigante estadounidense de la moda deportiva trabaja en una nueva reducción de plantilla tras cerrar su primer trimestre fiscal, finalizado el pasado 31 de agosto, con unos ingresos de 11.213 millones de dólares —unos 9.550 millones de euros—, un 4% menos que en el mismo periodo del ejercicio anterior.

El beneficio neto también retrocedió, aunque de forma más moderada. La compañía ganó 712 millones de dólares, cerca de 607 millones de euros, frente a los 727 millones contabilizados un año antes. La caída fue del 2%, mientras que el beneficio diluido por acción pasó de 0,49 a 0,48 dólares.

Los resultados reflejan que la recuperación de Nike todavía avanza a diferentes velocidades. La marca ha conseguido mejorar su actividad en algunas categorías deportivas y mercados concretos, pero continúa encontrando dificultades en áreas relevantes como Nike Sportswear, Jordan Brand y la región de Gran China.

Un nuevo ajuste de plantilla

El consejero delegado de Nike, Elliott Hill, comunicó a los empleados que el nuevo modelo operativo supondrá una organización más pequeña y, por tanto, un menor número de puestos de trabajo. La empresa todavía no ha detallado cuántos empleos se eliminarán ni qué oficinas o mercados se verán afectados.

Las decisiones concretas sobre los puestos comenzarán a adoptarse durante 2027. El ajuste se integrará en Pace, el programa de transformación presentado por Nike para reorganizar su funcionamiento y extender a toda la empresa los avances logrados con su estrategia centrada en el deporte.

El objetivo es reducir capas de gestión, acelerar la toma de decisiones y trasladar más responsabilidades hacia los equipos que trabajan directamente con los consumidores. La compañía también reorganizará parte de su actividad geográfica y modernizará su cadena de suministro.

No se trata del primer ajuste laboral acometido recientemente. En enero, Nike anunció la eliminación de cerca de 800 puestos en sus centros de distribución, mientras que en abril puso en marcha un recorte de aproximadamente 1.400 empleos corporativos, concentrado principalmente en las áreas tecnológicas.

Ahorros de 2.500 millones

Nike calcula que Pace puede generar aproximadamente 2.500 millones de dólares en ahorros acumulados hasta el ejercicio fiscal 2031. El programa implicará, al mismo tiempo, unos costes antes de impuestos cercanos a 1.000 millones, relacionados principalmente con indemnizaciones y otras medidas laborales. Esa cantidad se suma a los aproximadamente 300 millones de dólares en costes por despidos reconocidos durante el ejercicio fiscal 2026.

La transformación busca aumentar la eficiencia, pero también recuperar agilidad comercial en un mercado en el que rivales como Adidas, On o Hoka han ganado terreno. Durante los últimos años, Nike priorizó el canal directo y redujo su presencia en algunos distribuidores externos. Ahora intenta reconstruir esas relaciones y volver a colocar más producto en socios mayoristas.

Hill, que regresó a la compañía para asumir el cargo de consejero delegado en octubre de 2024, está tratando de devolver el deporte al centro de la estrategia. Su plan, denominado Sport Offense, pone el foco en disciplinas como el running, el baloncesto, el fútbol y el entrenamiento.

China y Converse lastran las cuentas

Las diferencias por mercados siguen siendo importantes. Norteamérica ofreció una de las pocas señales positivas, con un aumento de las ventas, mientras que la actividad internacional presentó un comportamiento más débil.

La situación resulta especialmente complicada en Gran China, donde la facturación sufrió una caída superior al 20%. Nike ha reconocido que necesita adaptar mejor sus productos y tiendas al consumidor local, además de recuperar relevancia frente a marcas internacionales y compañías deportivas chinas. Converse también cerró el trimestre con un fuerte descenso. Los ingresos de la firma se situaron en 263 millones de dólares, un 28% menos en términos comparables, debido a la caída de la actividad en todas las regiones.

La compañía también afronta cierto desgaste en algunos de sus modelos clásicos. Siluetas históricas como las Air Force 1 o determinadas zapatillas retro de Jordan han perdido impulso después de años de elevada presencia en el mercado. Nike pretende reducir la dependencia de estos productos y elevar el peso de nuevos lanzamientos.

Una recuperación todavía desigual

Los ingresos de Nike retrocedieron un 5% si se elimina el efecto de los tipos de cambio, una cifra que muestra que la debilidad no responde únicamente a la evolución de las divisas. La empresa cerró el trimestre con menos ventas y un beneficio ligeramente inferior, pese a los avances registrados en algunos negocios vinculados al rendimiento deportivo.

La reacción del mercado fue negativa y las acciones cayeron en las operaciones posteriores al cierre de Wall Street. Los inversores recibieron con cautela tanto los resultados como la profundidad de la nueva reorganización.

Nike encara ahora otra fase de su transformación con una estructura más ligera, nuevos ajustes laborales y un mayor control del gasto. Los recortes ya están planteados, aunque su alcance definitivo todavía no ha sido concretado. El desafío será que el ahorro no se quede únicamente en una mejora de costes y termine acompañado por una recuperación real de las ventas.

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