Oracle recorta 21.000 empleos

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La inteligencia artificial no solo está transformando productos y servicios. También está cambiando la forma en la que las grandes tecnológicas gestionan sus plantillas. El último ejemplo llega de Oracle, que ha reducido su fuerza laboral global en aproximadamente 21.000 empleados durante su último ejercicio fiscal, una caída del 13% respecto al año anterior.

Según ha reconocido la propia compañía en su informe anual presentado ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC), la creciente adopción de tecnologías de inteligencia artificial en sus operaciones ya está teniendo un impacto directo en el empleo. De hecho, Oracle admite que la implantación de estas herramientas ha provocado reducciones de plantilla y que podría seguir haciéndolo en el futuro.

Oracle sigue recortando su plantilla

Al cierre del ejercicio, finalizado el pasado 31 de mayo, la multinacional contaba con alrededor de 141.000 trabajadores en todo el mundo, frente a los aproximadamente 162.000 empleados que tenía un año antes. El ajuste fue especialmente significativo en Estados Unidos, donde la plantilla se redujo un 15,5%, mientras que fuera del país el descenso alcanzó el 11,5%.

La reorganización también ha tenido un importante coste económico. Oracle destinó 1.838 millones de dólares a gastos de reestructuración y otros conceptos relacionados, una cifra muy superior a los 374 millones de dólares registrados el año anterior. La compañía explica que estos costes incluyen indemnizaciones por despido, cancelación de contratos y otras medidas orientadas a mejorar la eficiencia operativa a largo plazo.

¿IA y estructuras internas?

El movimiento refleja una tendencia cada vez más visible en el sector tecnológico. Mientras las empresas anuncian inversiones multimillonarias en inteligencia artificial, muchas están revisando sus estructuras internas para automatizar procesos y reducir costes.

Oracle se suma así a una lista creciente de gigantes tecnológicos que están redefiniendo sus modelos operativos en plena revolución de la IA. Una transformación que promete impulsar la productividad, pero que también abre un nuevo debate sobre el impacto de la automatización en el mercado laboral global.

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