Banco Santander ha iniciado conversaciones con los sindicatos para diseñar un nuevo plan de prejubilaciones que establezca criterios homogéneos para la salida voluntaria de trabajadores en España. La negociación supone un cambio de estrategia respecto a los últimos años, en los que la entidad había gestionado este tipo de procesos mediante acuerdos individuales con cada empleado.
El objetivo del banco es alcanzar un acuerdo antes de mediados de julio, en un momento en que el sector financiero acelera sus procesos de transformación tecnológica y adaptación a los nuevos modelos de negocio digitales.
¿Por qué Santander impulsa ahora un plan colectivo de prejubilaciones?
La iniciativa responde a una demanda histórica de las organizaciones sindicales, que reclamaban un marco común que garantizara transparencia y equidad en las condiciones ofrecidas a los trabajadores próximos a la jubilación.
Durante 2025, más de 800 empleados abandonaron la entidad mediante acuerdos individuales de prejubilación. El nuevo planteamiento busca sustituir esas negociaciones caso por caso por un sistema regulado y consensuado que aporte mayor seguridad jurídica a todas las partes.
¿Cuántos trabajadores podrían verse afectados?
Por el momento, Santander no ha fijado un objetivo concreto de salidas. La entidad defiende que el proceso debe basarse en la voluntariedad tanto por parte del empleado como de la empresa, una fórmula que permitiría adaptar el alcance del plan a las necesidades futuras de la organización.
La plantilla del grupo en España supera actualmente los 20.000 trabajadores y aproximadamente una cuarta parte tiene más de 55 años, una franja de edad que podría convertirse en uno de los principales colectivos destinatarios de las medidas.
¿Qué papel juega la inteligencia artificial en esta negociación?
Aunque ni el banco ni los sindicatos han vinculado oficialmente el plan a un ajuste de empleo derivado de la inteligencia artificial, ambas partes reconocen que la revolución tecnológica está transformando profundamente el sector financiero.
La automatización de procesos, la expansión de la banca digital y la incorporación de herramientas basadas en inteligencia artificial están modificando las necesidades de personal en oficinas y servicios centrales. Ante la incertidumbre sobre el impacto futuro de estas tecnologías, Santander busca mantener capacidad de adaptación en los próximos años.
¿Qué mejoras reclaman los sindicatos?
Las organizaciones sindicales consideran que las condiciones económicas del futuro acuerdo deben superar las aplicadas en el último gran expediente de regulación de empleo desarrollado por la entidad en 2020.
Entre sus principales reivindicaciones figuran la inclusión de varios tramos de edad a partir de los 50 años, una mejora de los porcentajes salariales garantizados durante la prejubilación y el mantenimiento de las cotizaciones sociales hasta la edad ordinaria de retiro.
Los representantes de los trabajadores argumentan que la sólida situación financiera del banco permite ofrecer condiciones más favorables que las acordadas hace seis años.
¿Cómo fueron las condiciones del anterior ajuste laboral?
En el proceso de 2020, los empleados mayores de 50 años pudieron acceder a prejubilaciones con una cobertura equivalente al 65% del salario de referencia durante seis anualidades, complementada con incentivos adicionales por adhesión voluntaria.
Los porcentajes aumentaban para los trabajadores de mayor edad, alcanzando niveles superiores al 75% del salario para quienes se encontraban más próximos a la jubilación definitiva.
Estas condiciones servirán previsiblemente como punto de partida para las negociaciones actuales, aunque los sindicatos aspiran a obtener mejoras significativas.
¿Qué impacto puede tener este acuerdo en el sector bancario?
La negociación de Santander podría convertirse en una referencia para el resto de la banca española. El sector atraviesa una etapa marcada por elevados beneficios, pero también por profundas transformaciones derivadas de la digitalización, la reducción de oficinas físicas y el avance de la inteligencia artificial.
Si finalmente se alcanza un acuerdo satisfactorio para ambas partes, otras entidades podrían verse impulsadas a desarrollar fórmulas similares para gestionar el relevo generacional y adaptar sus estructuras laborales a las nuevas exigencias tecnológicas del negocio financiero.

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