Starbucks continúa metiendo tijera en su estructura mientras intenta recuperar el crecimiento. La cadena estadounidense de cafeterías ha eliminado 104 puestos de trabajo dentro de la reestructuración anunciada el pasado mes de mayo y prevé prescindir de otros 120 empleados antes de noviembre, elevando a alrededor de 220 los nuevos puestos afectados. El movimiento forma parte del plan con el que su consejero delegado, Brian Niccol, pretende simplificar la compañía y conseguir 2.000 millones de dólares de ahorro en dos años.
Los ajustes afectan tanto a Estados Unidos como a otros mercados y llegan cuando Starbucks empieza a mostrar señales de recuperación en su negocio. La compañía encadena ya cuatro trimestres consecutivos de crecimiento de las ventas comparables, después de varios ejercicios marcados por problemas como la lentitud del servicio y un deterioro de la percepción de la experiencia en sus cafeterías.
120 empleados dicen no al traslado a Nashville
Una parte importante de los nuevos recortes tiene que ver con la reorganización geográfica de Starbucks en Estados Unidos.
La compañía ha comunicado a los reguladores del estado de Washington que 120 trabajadores perderán sus puestos después de negarse a trasladarse desde Seattle hasta Nashville, donde Starbucks está desarrollando una nueva oficina corporativa.
El nuevo centro de Nashville está pensado para albergar aproximadamente a 2.000 empleados y responde a la intención del grupo de aumentar su presencia corporativa en el sureste estadounidense. La propia compañía ha explicado ante la SEC que la ubicación ofrece ventajas como la proximidad a proveedores, el acceso a talento tecnológico y una mayor cercanía a las regiones donde espera concentrar parte del crecimiento futuro de sus cafeterías.
Los otros 104 puestos eliminados afectan a distintas áreas de la organización, entre ellas el equipo encargado de supervisar el diseño y la construcción de las tiendas, dentro de una estructura que Starbucks quiere hacer más sencilla y menos costosa.
Más de 2.300 puestos corporativos eliminados en Starbucks
Los aproximadamente 220 empleos afectados ahora son solo una parte de una reestructuración mucho mayor.
Desde el año pasado, Starbucks ha eliminado más de 2.300 puestos corporativos, mientras revisa prácticamente todos los niveles de su organización para reducir costes y acelerar la toma de decisiones.
El ajuste también ha llegado directamente a las cafeterías. Durante los nueve meses finalizados el pasado 28 de junio, Starbucks cerró 247 establecimientos dentro de uno de sus planes de reestructuración. El criterio utilizado ha sido analizar si cada local tenía posibilidades reales de alcanzar la rentabilidad y, al mismo tiempo, ofrecer el entorno que la marca quiere recuperar para sus clientes.
Solo en el último trimestre analizado, la compañía contabilizó 302,6 millones de dólares en costes de reestructuración y deterioros, de los cuales 292,6 millones estaban vinculados a los planes puestos en marcha en 2026.
El plan de Brian Niccol empieza a dar resultados
Detrás de todos estos movimientos está Back to Starbucks, la estrategia con la que Brian Niccol quiere devolver a la compañía parte de la identidad que, según su diagnóstico, había perdido durante los últimos años.
El ejecutivo está intentando que las cafeterías vuelvan a ser el centro del negocio. Eso implica más personal en determinados establecimientos, formación, nuevas tecnologías para gestionar los pedidos y cambios en los locales, pero también eliminar estructuras corporativas que la dirección considera demasiado complejas.
Y algunos números empiezan a acompañar la estrategia. En Norteamérica, las ventas comparables aumentaron un 8,1% en el tercer trimestre fiscal de 2026, gracias a un incremento del 4,5% en las transacciones y del 3,5% en el ticket medio.
El beneficio operativo de la región también avanzó un 10%, hasta los 1.000 millones de dólares, mientras que el margen operativo mejoró 30 puntos básicos, hasta el 13,6%.
La recuperación comercial explica por qué Starbucks está combinando dos movimientos que a primera vista parecen contradictorios: recortar empleos en las oficinas mientras aumenta determinadas inversiones en las cafeterías.