El Ministerio de Trabajo y Economía Social reunirá el próximo viernes 16 de enero a los agentes sociales para avanzar en la negociación de la subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) de 2026, en un contexto en el que CCOO y UGT se muestran favorables a la propuesta del Gobierno, mientras persiste la incógnita sobre la posición de la CEOE.
En el último encuentro, el secretario de Estado de Trabajo, Joaquín Pérez Rey, planteó un incremento del 3,1%, hasta los 1.221 euros mensuales en 14 pagas, lo que supone 37 euros más al mes respecto a la cuantía actual. La subida tendría carácter retroactivo desde el 1 de enero y se mantendría exenta de tributación en el IRPF.
La propuesta se ajusta a las recomendaciones del Comité de Expertos del SMI, que planteó un aumento del 3,1% en caso de mantenerse la exención fiscal, o del 4,7% si el salario mínimo pasara a tributar. Los sindicatos, que inicialmente defendían una subida del 7,5%, consideran que el incremento planteado por el Ejecutivo supera la inflación media de 2025 (2,7%) y contribuye a garantizar el 60% del salario medio neto, como recomienda la Carta Social Europea.
Patronal
Para tratar de atraer a la patronal, Trabajo se ha comprometido a estudiar una relajación de la Ley de Desindexación en los contratos públicos, una demanda recurrente tanto de sindicatos como de empresarios. Asimismo, el ministerio explora fórmulas para indexar el SMI a la contratación pública, aunque esta cuestión ha generado discrepancias internas en el Gobierno, especialmente con el Ministerio de Hacienda, tal y como reconoció la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz.
Tras la última reunión, CCOO y UGT se comprometieron a analizar la propuesta en sus órganos de dirección y todo apunta a que respaldarán el acuerdo si no hay cambios sustanciales. La CEOE, por su parte, mantiene la cautela y decidirá su posición definitiva en la Junta Directiva del 19 de enero, tres días después del nuevo encuentro con Trabajo.
Si la patronal se suma finalmente al acuerdo, el SMI subiría en 2026 el doble de lo que propone la CEOE, que defiende un incremento del 1,5%, hasta los 1.202 euros brutos mensuales.
El Ministerio de Trabajo pretende aprobar por separado, aunque dentro de un acuerdo global, la subida del SMI y la reforma de las reglas de absorción y compensación, para evitar que el aumento del salario mínimo quede neutralizado por complementos salariales. Esta reforma, vinculada a la transposición de la Directiva Europea de Salarios Mínimos, cuenta con el respaldo sindical, pero es rechazada por la patronal.
Lo que sí está asegurado es que el SMI continuará sin tributar en el IRPF, tras el acuerdo alcanzado entre Trabajo y Hacienda para mantener la exención fiscal en 2026.
