El Ministerio de Trabajo y Economía Social reunirá el próximo miércoles 7 de enero a los agentes sociales para abordar la subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) de 2026, una negociación que volverá a situar en el centro del debate la tributación en el IRPF y las reglas de absorción y compensación.
El departamento que dirige la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, trasladará a sindicatos y empresarios su propuesta de incremento del SMI, que previsiblemente seguirá exenta de tributación, según apuntan fuentes del diálogo social. La reunión, fijada a las 09.00 horas, dará continuidad a un primer contacto celebrado en diciembre con CCOO, UGT, CEOE y Cepyme.
Para fijar la cuantía del salario mínimo, Trabajo volverá a apoyarse en las recomendaciones del comité de expertos, que ha planteado dos escenarios: una subida del 3,1% si el SMI continúa sin tributar, o del 4,7% si finalmente se somete al IRPF. Estas opciones situarían el salario mínimo en 1.221 euros mensuales o 1.240 euros, respectivamente, en catorce pagas.
Por el momento, el SMI ha comenzado 2026 congelado en 1.184 euros al mes, la misma cuantía con la que cerró 2025, a la espera de que el Gobierno apruebe la actualización con carácter retroactivo.
Debate fiscal
El debate fiscal vuelve a marcar distancias entre las partes. Mientras Trabajo defiende mantener la exención, los sindicatos apuestan por que el SMI tribute y han puesto sobre la mesa una subida inicial del 7,5%, hasta los 1.273 euros brutos mensuales, aunque se han mostrado abiertos a revisar su propuesta tras conocer el informe técnico. La patronal, por su parte, plantea un incremento mucho más moderado, de hasta el 1,5%, condicionado al respeto de las reglas actuales de compensación salarial.
Precisamente, la reforma de las reglas de absorción y compensación se perfila como el principal escollo de la negociación. Trabajo y las organizaciones sindicales quieren impedir que los complementos salariales neutralicen la subida del SMI, en línea con la directiva europea de salarios mínimos, una posición que choca frontalmente con la de la CEOE.
El acuerdo global no se presenta sencillo. En los últimos años, el Gobierno ha aprobado las subidas del SMI sin el respaldo de la patronal, pactando únicamente con los sindicatos. De hecho, la última vez que los empresarios apoyaron un incremento fue en 2020, cuando el salario mínimo subió de 900 a 950 euros.
Con este nuevo encuentro, el Ejecutivo busca cerrar cuanto antes una cifra para 2026, aunque todo apunta a que, una vez más, el consenso tripartito será difícil de alcanzar.

Yolanda Díaz