El mercado mundial del arte afronta un desafío sin precedentes: durante la próxima década cambiarán de manos obras valoradas en cerca de un billón de dólares, pero no existirán suficientes compradores, galerías ni museos para absorber ese volumen, según un análisis de Bloomberg.
La situación estará impulsada por el relevo generacional de los baby boomers, propietarios de algunas de las mayores colecciones privadas.
El principal problema no será únicamente la cantidad de obras disponibles, sino el cambio de prioridades de los herederos.
Muchos no desean conservar las colecciones familiares, carecen de espacio para almacenarlas o simplemente tienen intereses artísticos diferentes, lo que incrementará la oferta de piezas en el mercado.
¿Qué pasará con el arte?
El auge del mercado del arte estuvo estrechamente ligado al poder adquisitivo de los baby boomers, cuya inversión impulsó el crecimiento de galerías, artistas y coleccionistas.
Bloomberg destaca que el número de artistas registrados por Artnet pasó de 8.300 en 1988 a 90.275 en 2012, reflejando la expansión de la oferta.
La venta de esas colecciones tampoco será sencilla. «La próxima generación no lo quiere. Quieren algo diferente», afirma Philip Hoffman, fundador de Fine Art Group, al explicar que muchas familias ni siquiera han planificado el futuro de sus obras.
Los museos también afrontan limitaciones, ya que muchos disponen de más piezas de las que pueden exhibir y, tras la pandemia, solicitan recursos adicionales para cubrir conservación y almacenamiento.
Según Bloomberg, esta gran transferencia de patrimonio artístico redefinirá qué artistas conservarán relevancia cultural y cuáles quedarán relegados, mientras numerosas obras podrían venderse por debajo de su valor esperado o permanecer almacenadas durante años.






