A la IA también le gusta viajar

Las innovaciones que introducen los nuevos Porsche (Cayenne) o Mercedes-Benz (CLA) nos acercan a un futuro coche fantástico que entenderá y responderá a todas nuestras órdenes.

MERCEDES‑BENZ CLAMERCEDES‑BENZ CLA

La inteligencia artificial (IA) entró sin freno en los años 90 del siglo XX en el sector de automoción a través de los procesos de diseño, producción, suministros, distribución y postventa. Unas décadas después, en los procesos de gestión de datos, control de calidad o logística, empieza a ser una herramienta que está dando forma a la llamada Cuarta Revolución Industrial. La IA reduce ya en un 80% el tiempo de desarrollo de los componentes de un automóvil y en las fábricas cumple diferentes funciones. En la de Renault en Palencia detecta las piezas para un vehículo y sabe a qué modelo corresponde, Austral, Espace o Rafale. En 2019, la IA estará presente en el 90% de la cadena de suministro del automóvil.

Pero la IA también se ha subido a bordo y se ha sentado al lado del conductor. Es fundamental en el avance de los vehículos conectados, asistidos y autónomos y, sobre todo, las innovaciones que aporta impactan en el diagnóstico del vehículo y en el análisis de la información que registran los sensores de los sistemas de ayuda a la conducción (ADA). Esta vertiente de seguridad está siendo investigada, entre otros, por la sueca Volvo, dentro de su vocación para reducir accidentes. Como explican los ingenieros de la marca, la IA permite avanzar más rápido para aumentar los estándares de seguridad. Por ejemplo, analiza frenadas de emergencia, giros bruscos o el comportamiento del tráfico, y los datos enviados a la sede central ayudan a enfrentarse a situaciones raras, pero potencialmente peligrosas, reduciendo el tiempo de las pruebas de meses a días.

Volvo Cars

Volvo Cars

Pero lo que más percibe el conductor, y sus acompañantes, es cómo puede ayudar la IA en su interacción con el coche. El control por voz de algunas funciones fue un primer paso de esa relación entre hombre y máquina. Al principio eran mensajes muy simples para variar la climatización o la emisora y había que hacerlos con un lenguaje sencillo y claro para que la máquina no entendiese cualquier otra cosa. Ahora la IA nos va a permitir hablar con el coche como si él fuera un pasajero más.

El primer paso en Europa lo dio en 2023 la marca francesa DS, del grupo Stellantis, al introducir ChatGPT con reconocimiento por voz. Primero de forma experimental y solo unos meses después en toda la gama como un elemento más de serie, en 18 países y en trece idiomas. Por primera vez se podía pedir al coche que te orientara sobre lo que podías visitar en una ciudad o qué vino maridaba mejor con un pescado en Galicia. Tras DS, muchos fabricantes de automóviles se lanzaron a subir a la IA a sus coches en una revolución que avanza rauda. Los Volkswagen Golf, Tiguan y Passat ya ofrecen también ChatGPT y Audi lo introdujo en su gama en 2024. El sistema es capaz de comunicarse con un lenguaje normal ante una pregunta o actuar sobre una función del vehículo. El Grupo Volkswagen prevé invertir 1.000 millones de euros en IA hasta 2030.

En BMW y MINI gestiona desde hace meses el Asistente Personal Inteligente del control por voz, supervisa la fatiga del conductor y ayuda a automatizar parte de la conducción. Por ejemplo, en el BMW Serie 7 puede regular la velocidad, la distancia de frenado y el cambio de carril. Además, como inteligencia, aprende las preferencias del conductor y, por ejemplo, recuerda la climatización y los destinos frecuentes. En caso de accidente, incluso puede valorar la gravedad y avisar automáticamente a los servicios de emergencia.

Su evolución en los últimos modelos que llegan al mercado es vertiginosa. El nuevo Mercedes-Benz CLA integra ya tres IA, ChatGPT, Google y Microsoft, en un único sistema, lo que es nuevo en un coche. Con la cuarta generación del sistema de interacción entre el conductor y la máquina de Mercedes, se alcanza más intuición, facilidad de uso y comunicación, pero la apariencia es similar a la de los anteriores modelos de la marca de la estrella.

El Porsche Cayenne eléctrico, que llega a finales de este año, combina la deportividad con la máxima innovación digital. Lleva la pantalla más grande que se ha instalado nunca en un Porsche, curvada, integrada y fácil de manejar, que se combina con un asistente de voz con IA que responde a instrucciones complejas y preguntas de seguimiento sin tener que repetir la palabra para activarlo. Cada vez va a ser mucho más fácil hablar con el coche como si fuera uno más.

Fundamental en todo este proceso es la compañía estadounidense Nvidia, líder mundial en computación de IA que nació en California en 1993 y, salvo vaivenes bursátiles de última hora, es la empresa más valiosa del mundo en este momento. Colabora con todos los grandes fabricantes de automóviles, sean occidentales o chinos. El pasado mes de marzo en San José (California) presentó sobre Li Auto una nueva conducción autónoma avanzada, pero ya en 2022 había firmado un acuerdo estratégico con Jaguar Land Rover (JLR) para desarrollar servicios digitales exclusivos para vehículos de lujo que se empiezan a ver este año en los modelos de la marca británica. Incluyen sistemas de seguridad, conducción y aparcamiento automáticos o asistencia al conductor y funciones de IA internas como el control del conductor y los pasajeros y una visualización avanzada del entorno.

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