Defender se convierte en el mejor compañero de trabajo

El todoterreno puede homologarse como vehículo comercial y adaptarse a diferentes tareas. Ya se han entregado más de 300 unidades a bomberos, policías y empresas energéticas

Land Rover DefenderLand Rover Defender

Desde la perspectiva de 2026 el Land Rover Defender puede parecer un todoterreno de lujo, sofisticado y con aptitudes off-road sobresalientes. Sin embargo, sus adaptaciones para usos profesionales están presentes desde el origen de este veterano modelo, que nació en 1948 en Gran Bretaña para poder realizar labores agrícolas en la posguerra y que se convirtió en el más valorado para llegar a cualquier punto del mundo, por difícil que fuera el camino.

La versatilidad del Defender forma parte de su ADN desde su origen. Ya en los años 60 del siglo XX, cuando se llamaba simplemente Land Rover Serie II (tomó el nombre Defender en 1990), los carroceros de la época los transformaron en blindado militar, coche de bomberos y policía, ambulancia, quitanieves, grúa e incluso camper. Fue el coche del mítico Camel Trophy, uno de los favoritos de James Bond en muchas de sus películas y de la familia real británica. Desde 2008 la empresa pertenece a la india Tata Motors, manteniendo su independencia y su esencia británica.

Land Rover Defender

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Ahora Jaguar Land Rover (JLR) vuelve a potenciar la vertiente de vehículo profesional del Defender, un poco olvidada en los últimos años, sobre todo desde que en 2019 se lanzó la nueva generación con carrocería monocasco, suspensión neumática y un amplio equipamiento de ayudas electrónicas a la conducción. El nuevo Defender se consideró un coche de lujo, pero sus superlativas prestaciones off-road estaban intactas. Y esa es su principal baza en muchas tareas profesionales, por ejemplo, para bomberos forestales como puesto de mando avanzado, rescates en zonas de difícil acceso, acceso a redes eléctricas remotas o aerogeneradores. Además, está en proceso de homologación una adaptación con las especificaciones que marca la OTAN.

El Defender, que se produce en la planta de JLR en Nitra (Eslovaquia) y comparte plataforma con el Discovery, “es un coche de lujo pero también de trabajo, lo que lo hace único en el mercado”, destaca Enrique Jarabo, responsable de flotas de JLR en España.

En el último año y medio, JLR ha matriculado en el mercado español más de 300 vehículos para uso profesional. “Es un coche robusto, capaz y con posibilidades ilimitadas de transformación y así lo están entendiendo las grandes empresas que han confiado en nuestro producto”, explica Jarabo. Entre esos clientes están la Junta de Andalucía, Endesa, los bomberos de Alicante y Barcelona y los forestales de Valencia, además de los Mossos d’Esquadra de Cataluña.

Land Rover Defender

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Ahora JLR empieza a trabajar con empresas carroceras españolas para realizar preparaciones muy especiales. El Defender puede tener homologación N1 como vehículo comercial furgón, con una caja cerrada y dos o tres plazas, motor diésel de 250 caballos y está disponible desde 69.250 euros. Esta versión, que por su uso profesional no paga impuesto de matriculación, tiene la velocidad limitada a 90 km/h, pero es básicamente el mismo vehículo que la versión de pasajeros, aunque sólo se puede hacer la transformación sobre las versiones 90 (4,56 metros de largo) y 110 (5,02 metros).

Con homologación M1, también como vehículo comercial pero permitiendo hasta ocho plazas, además del conductor, se puede configurar sobre las tres versiones del Defender: 90, 110 y 130 (5,36 metros de largo), con motor diésel de 250 caballos e híbrido enchufable (PHEV) de 300 caballos. Este todoterreno tiene transmisión 4×4 permanente, bloqueo del diferencial electrónico y suspensiones delantera y trasera independientes de muelles. La suspensión neumática permite elevar la carrocería entre 3,5 y 7,5 cm para superar obstáculos o circular confortablemente en carretera. El ángulo de ataque es de 40º, el de salida de 38º y el ventral de 28º. La capacidad de vadeo llega a los 90 cm.

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