La diseñadora Agatha Ruiz de la Prada ha vestido con su personal y colorista estilo un Fiat Grande Panda, que se ha convertido durante unas horas en un foco de atención en las calles del centro de Madrid. No es la primera colaboración de la diseñadora madrileña con Fiat, pero quizás es la más llamativa. El coche se ha vestido de oro y corazones de color rosa.
“Colaborar con una marca como Fiat, cuya esencia es el diseño, y comprobar que nuestros universos de color, alegría y optimismo encajan a la perfección es un motivo de celebración. Pero no hay que olvidar otra intención común en nuestras creaciones, que es el espíritu práctico, la elegancia útil, capaz de hacer el día más fácil y agradable a cualquiera”, explicó la diseñadora, que recordó que siempre ha actuado sobre sus vehículos desde una furgoneta Citroën con la que empezó a trabajar.

Como embajadora de este modelo, Agatha Ruiz de la Prada confesó que le habría gustado actuar sobre todos los elementos exteriores e interiores del coche, “pero hay muchos condicionantes. Los coches actuales son tan caros de producir que en el fondo puedes hacer muy poco, no puedes cambiar muchos elementos”.
Ejercicio de estilo
El Fiat Grande Panda by Agatha es un ejercicio de estilo; no va a configurar una serie especial que llegue al mercado, pero tampoco es la primera colaboración de la diseñadora madrileña con Fiat. En 2023 fue embajadora del nuevo Fiat 500, pero 10 años antes ya había actuado sobre un 500 pintando corazones rojos sobre la carrocería blanca para la Lif Week de Lima, la semana de la moda en Perú. “Solo fueron fantasías, no se vendieron, pero me gustaría hacer uno como el 500 Gucci que fuera de verdad y me gustaría tocarlo a todo, pero es difícil, sería demasiado caro”, reconoce.

El Fiat Grande Panda supuso el regreso de la marca italiana al segmento B, el de mayor volumen de ventas. Hace crecer al original Panda de los años 80 del siglo XX hasta los 3,99 metros y completa la gama de Fiat con versiones eléctrica e híbrida. El coche está lleno de detalles llamativos. La versión eléctrica lleva el cable de recarga recogido dentro del capó, en un sistema similar al cable de las aspiradoras. En su diseño destacan los faros que imitan los videojuegos de los años 80 con formas cuadradas y que Fiat llama PixLED, y en su vocación ecológica se ha eliminado el aluminio de algunos componentes, sustituyéndolo por plástico reciclado de envases de bebidas. También innova en los tejidos de los tapizados, en este caso con un material denominado Bambox que lleva fibras de bambú.
















