La renacida fábrica de Santana en Linares (Jaén) acaba de entregar el primer modelo de la nueva era, el pick-up 400 que se comercializa con motor diésel y gasolina híbrido enchufable. La histórica fábrica, inaugurada en 1955 y cerrada en 2011 tras haber mantenido sucesivos acuerdos con Land Rover, Suzuki e Iveco, ha renacido a través de Santana Motors, creada por un grupo de inversores, entre ellos el Grupo JPG, que ha seguido suministrando componentes a todos los vehículos, civiles y militares, producidos en la fábrica a lo largo de su historia.
Una historia que ha sido compleja y procelosa, con momentos de gran actividad y otros de incertidumbre. En febrero de 1994, la japonesa Suzuki Motor anunció que cerraba la fábrica y se marchaba tras una década produciendo en Linares. La reacción de la localidad y de los sindicatos fue tan intensa que el único restaurante chino que había en la localidad tuvo que poner un cartel en la puerta que decía “somos chinos, no japoneses” para evitar algún incidente. Tres décadas después y 14 años más tarde del cierre aparentemente definitivo, la fábrica vuelve a encender motores con una sociedad china y el impulso de un argentino.
Alianzas

El CEO de la nueva Santana Motors es Eduardo Blanco (Buenos Aires, 1975), impulsor también de la recuperación de la marca Ebro en la antigua fábrica de Nissan en la Zona Franca en Barcelona. Santana Motors cuenta como socio en el proceso de montaje con la empresa china Cononet Group. Las inversiones realizadas en la planta de montaje ascienden ya a 20 millones de euros.
Para garantizar la actividad industrial en la fábrica, que ya está ultimando una nave en la que prevé montar inicialmente unos 500 vehículos al mes en un turno, no solo se montarán los modelos de la marca Santana, sino que también mantiene acuerdos con otros fabricantes chinos para montar vehículos comerciales ligeros de entre 3 y 7,5 toneladas y propulsión eléctrica.
Vehículos 4×4
Ya se están haciendo algunos de estos vehículos, como un pequeño pick-up bajo licencia de Foton, a los que se sumarán en 2026 otros modelos de Chery o de Saic Motor, tras la ruptura de la joint venture que mantenía esta empresa con Iveco. La comercialización de estos modelos para usos profesionales, sobre todo reparto de última milla, se hará bajo diferentes marcas, como Coronet, y ya hay acuerdos de venta en España, Italia, Polonia o Portugal. La previsión es superar las 3.600 unidades producidas en 2026.
La marca Santana se utilizará exclusivamente en vehículos 4×4, manteniendo el espíritu original de la empresa, aseguró Blanco. La empresa renace con dos pick-up que son fruto de un acuerdo con Dongfeng, que ya están a la venta desde 29.900 euros la versión con motor diésel, que puede llegar hasta 34.600, y desde 44.700 el motor híbrido enchufable, con una versión tope de gama por 49.100 euros.
A mediados de 2026 se sumarán a la gama Santana dos nuevos modelos como resultado de otro acuerdo con BAIC (Beijing Automotive Group), un 4×4 grande con motor diésel y otro más pequeño y urbano con un sistema híbrido enchufable. El acuerdo se firmó el viernes en la misma factoría, en presencia del presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, y la vicepresidenta primera del Gobierno, la andaluza María Jesús Montero.
Santana Cars prevé cerrar el año con una red de 42 concesionarios que incluyen Andorra, Canarias y Baleares. El objetivo de la marca es triunfar en España para después expandirse en todos los mercados europeos con una imagen 100% española. La marca cuenta ya con acuerdos para financiar las operaciones con Santander y Cetelem y con Mapfre y Mutua Madrileña como aseguradoras.
















