Verano al fin. De pronto, las terrazas junto al tráfico de la ciudad, patio interior, azotea y chiringuito de playa se disfrazan de “lujo” con unas pocas plantas, cartas de comidas y cócteles clónicos y, casi siempre, escaso personal para atender las ganas de evasión que tenemos en esta época. Aunque, claro, para que el binomio terraza/exclusividad funcione hacen falta otras cosas. El estilo y el buen gusto en los detalles, desde la bienvenida a la mesa y la cuenta final, son fundamentales. Y también lo es la ubicación.
Hemos buscado algunas terrazas, restaurantes y jardines por toda España en busca de esos valores. Y esto es lo que hemos encontrado, a sabiendas de que no son todos los que hay, pero que lo que hay aquí lo está por sobrados motivos.
Enoteca Paco Pérez
Uno de los espacios que más nos ha llamado la atención es la Enoteca Paco Pérez. Quien haya tenido el privilegio de comer en este restaurante de la planta baja del Hotel Arts de Barcelona puede discutir que no es propiamente una terraza. Pero los inmensos ventanales de este dos estrellas Michelin se abren de par en par al Port Olímpic, convirtiendo el momento en una experiencia al aire libre en toda regla, con la confortabilidad y esas satisfacciones que aporta la alta cocina. En este caso, basada en un producto marino de primerísima calidad, tratado con un mimo y delicadeza que difícilmente pueden olvidarse.

El Jardín de la Biblioteca de Santo Mauro
Ese concepto sofisticado y sereno lo tienen otros muchos espacios al aire libre repartidos por el país. En Madrid, más allá de las abarrotadas azoteas de moda, hay oasis como El Jardín de la Biblioteca del hotel Santo Mauro. En pleno barrio de Chamberí, en cuanto llega el buen tiempo, este restaurante saca parte de las mesas bajo los castaños centenarios que enmarcan el neoclásico edificio del hotel. La propuesta culinaria, dirigida por el genial Rafa Peña, resulta tan fresca como ajena a florituras innecesarias. Y la experiencia se puede prolongar con una carta de cócteles bastante armónica con el espacio.

El Cuartel del Mar
Quien busque buena música (a un volumen aceptable), impagables vistas al mar y uno de los atardeceres más espectaculares del planeta, puede ir a La Barrosa, en Chiclana de la Frontera (Cádiz). En uno de los extremos de este arenal está El Cuartel del Mar, que ocupa lo que fue un destacamento de la Guardia Civil. Distribuido en varios espacios, que evolucionan a lo largo del día y la noche, no responde exactamente al concepto de beach club de moda: aquí la gastronomía tiene un peso muy importante. Por eso, por sus mesas frente al mar desfilan los mejores pescados de la costa gaditana (por supuesto está con el atún como gran estrella) y cortes de carne tratados con gran respeto. Sin pasar por alto su gran bodega y su selección de jereces.

Escondido
A unos 175 kilómetros hacia el este, Marbella lleva décadas siendo una de las mecas del tardeo y el trasnoche estival de España. La competencia es grande y los estilos de lo más diverso. Entre las propuestas más sofisticadas y actuales está el rooftop del hotel Kimpton Los Monteros. Con una clara intención de exclusividad, y casi de secretismo, se llama Escondido y huye de esa ostentación vacía que caracteriza a negocios similares en la Costa del Sol. El gran reclamo visual es su piscina infinita, que parece verter directamente en el Mediterráneo. Pero igualmente atractiva es la carta, a base de platillos mexicanos (los rellenos de los tacos son de lo más suculento y original, con amplios guiños al recetario andaluz tradicional), complementada con una selección de cócteles muy agradable y convincente.

Belvue
Este recorrido por el mundo estival y exterior no puede acabar sin recalar en el destino español más emblemático a nivel internacional: Ibiza. Allí, en la bahía de San Antonio, más allá del bullicio del casco urbano y de puestas de sol masivas, está la terraza Belvue, en la azotea de Amare Hotel. Aquí también se viene a contemplar el espectáculo del ocaso sobre el Mediterráneo, pero de otra manera: en un ambiente adulto sublimado con las armonizaciones del mixólogo Diego Cabrera, grande entre los grandes. Coctelería seria en el fondo, pero muy divertida en forma y presentación, que merece ser disfrutada más allá de estos geniales días de verano.

