Tras más de cien años desde el último eclipse total de sol en la Península Ibérica y Baleares, este fenómeno astronómico va a sombrear parte del norte y centro del país el 12 de agosto. La oscuridad abarcará todas las regiones, incluyendo las Islas Canarias, pero es en el arco que va desde Galicia hasta las Baleares donde el espectáculo adquirirá una dimensión especial, al ocultarse por completo la luz solar durante unos segundos envueltos de misterio. Dado que el acontecimiento coincidirá con el ocaso, ¿por qué no aprovechar para disfrutar de una cena en alguno de los mejores restaurantes de la zona y con vistas a poniente, sea sobre el mar o sobre esos horizontes infinitos del interior peninsular?
Taberna 5 Mares
En A Coruña, una buena opción es la Taberna 5 Mares, con sus grandes cristaleras al Atlántico, a la histórica Torre de Hércules y a buena parte de la ciudad. Para acompañar, por la mesa pueden desfilar las principales estrellas del producto gallego marino. Pero también hay espacio para veleidades más actuales, como el pez limón marinado con sopa de aceituna y piparras y brotes picantes, la coca de cecina de wagyu, crema de yema y parmesano o el buñuelo crujiente relleno de paté de marisco y anchoa doble cero. Y, por supuesto, también hay una amplia cava de referencias vinícolas gallegas y nacionales.

Taberna 5 Mares
niMÚ Azotea
Hacia el interior, en León, está niMÚ Azotea. Desde este espacio, situado en la última planta del hotel Barceló Conde Luna, se domina prácticamente toda la ciudad, con la Catedral en primerísimo plano y la extensa depresión de los ríos Bernesga y Torio. Esa amplitud visual lo hace idóneo para contemplar todas las fases del eclipse. Además, la propuesta gastronómica es de lo más desenfadada, aunque muy cuidada. Pasa tanto por la mesa, con variados y sabrosos ejemplos de cocina nacional e internacional para compartir (especial atención a chacinas y carnes), como por la barra y una gran selección de bebidas y cócteles.

niMÚ Azotea
La Fábrica
Si hablamos de este eclipse en concreto, Burgos se reivindica como uno de los lugares de España donde tendrá mayor duración la fase de totalidad: en total, 104 segundos. En la capital provincial se impone buscar un punto elevado y despejado, por ejemplo el Castillo, y desde allí vivir el esperado oscurecimiento total. Y, luego, de vuelta al centro, reponerse de las emociones en un lugar tan confiable como La Fábrica, donde el chef Ricardo Temiño sublima el producto y el recetario local con interpretaciones delicadas, muchas de ellas de altísima cocina. Lo demuestra en la parte gourmet del restaurante, donde sirve sus menús degustación Camino (corto y largo), un homenaje a su tierra, atravesada por la Ruta Jacobea, que cambia en función de la temporada y existencias del mercado.

La Fábrica
Quema
Siguiendo la sombra del eclipse por el interior del país, otra buena idea es contemplarlo desde la azotea del Museo IAACC Pablo Serrano, un privilegiado mirador para este fenómeno, entre rompedoras estructuras de arquitectura de vanguardia. La gestiona el restaurante Quema, que practica una interpretación bastante honesta de la cocina de mercado, sin demasiadas estridencias. Se comprueba y degusta en platos como el gallete de ajo negro y mousse de longaniza de Graus, la corvina con beurre blanc de puerros, caviar vegetal y emulsión de coliflor caramelizada, o la carrillera de ternera guisada con puré de chirivías y ajo negro.

Quema
Es Nàutic
La sombra proyectada por la Luna sobre el planeta abandonará el país por Baleares. En Ibiza, en la occidental Sant Antoni de Portmany y su gran puerto, hay un restaurante que es casi religión: Es Nàutic. Las vistas al Mediterráneo desde sus cristaleras despedirán el eclipse entre los mejores pescados de la isla (su bullit de peix es de antología) y su arroz a banda, aunque el mejor momento para estar no sea éste, sino a mediodía. Platos suculentos, bien lejos del concepto “cocina para turistas”, para vivir un momento histórico.

Es Nàutic

Es Nàutic