Alta relojería: a la búsqueda del microsegundo

SPEEDMASTER MILANO CORTINA 2026, DE OMEGA

Si dejamos aparte aquel ‘compteur de tierces’ de Louis Moinet de 1816, se puede afirmar que recayó en Nicolas-Mathieu Rieussec (uno de los grandes y renovadores relojeros) la entrada en la historia como el inventor del cronógrafo, allá por 1822. De hecho, fue él quien lo patentó.

Pero, tal como estamos acostumbrados a verlo hoy en día, Longines, en 1913, atesora el laurel de lanzar el primero en un reloj de pulsera. Y ya que escribimos la palabra “primero”, El Primero (sentimos la redundancia) de Zenith, en 1969, presentó el primer calibre de cronógrafo automático de alta frecuencia: medía con efectividad intervalos de una décima de segundo. A partir de aquí comenzó, de verdad, la carrera por reducir ese tramo temporal. Las agujas de horas y minutos van a su aire, cumplen su misión, pero una vez se aprieta el pulsador del cronógrafo (arriba de la corona para iniciarlo; abajo el modo parar y puesta a cero… por lo general), la aguja del cronógrafo, ‘aka’ la trotadora, empieza a deslizarse a toda pastilla.

Patek Philippe

En esencia, este es el modo de ser de un cronógrafo convencional. A Patek Philippe siempre le gusta complicar (con belleza y rigor) las cosas. Su referencia 5370, de 2015, ya se bautizó como cronógrafo de ratrapante. En 2020 se sometió al platino y ahora presenta la versión en oro rosa, con una esfera de esmalte Grand Feu marrón, esferas auxiliares en tono beis (bonita ejecución bicolor) y escala taquimétrica: contador de 30 minutos instantáneo y un segundero pequeño.

Lo interesante es la combinación de la función cronógrafo a la de ratrapante; léase que implementa dos segunderos (dos trotadoras) que permiten medir dos tiempos parciales al mismo tiempo. Se pulsa y ambas se lanzan a esa búsqueda del microsegundo (o décima o centésima o millonésima de segundo); termina una carrera y una se detiene (al llegar a la meta, por ejemplo) y la otra continúa hasta que un segundo corredor (seguimos con el mismo ejemplo) llega al final, se da al stop y se comparan los dos tiempos.

Otra pulsación y la ratrapante pilla a la trotadora segundera y vuelven a cero. ¿Para qué? Pues supone un mecanismo idóneo para calibrar dos eventos a la vez. Este de Patek Philippe es de cuerda manual y el pulsador de la ratrapante asoma por la corona (chulo).

Ref. 5370R-Cronógrafo de ratrapante, de Patek Philippe
Ref. 5370R-Cronógrafo de ratrapante, de Patek Philippe

Omega

De Omega teníamos dudas de cuál subrayar. Al final nos hemos decidido por la actualidad, por el Speedmaster Milano Cortina 2026, que para eso la firma es la cronometradora oficial de los Juegos Olímpicos, y los de invierno dan el pistoletazo de salida el 6 de febrero en… Milano Cortina (Italia). Es un reloj conmemorativo, especial, detalle que moviliza a los coleccionistas. Con caja de 38 mm en acero, el bisel de cerámica azul cuenta con una escala taquimétrica en esmalte blanco, toque invernal que se potencia en la esfera, barnizada en blanco, recubierta con un esmerilado azul claro recorrido por un trazo en la nieve que dibuja un motivo inspirado en el “2”, el emblema de Milano Cortina 2026.

Dos subesferas, ventana de fecha (acurrucada, ínfima) a las 6 h y su aguja de segundero controlada por dos pulsadores. La precisión proviene de su movimiento automático Co-Axial de carga automática.

Khaki Aviation X-Wind
Khaki Aviation X-Wind

Hamilton

La colección Khaki Aviation X-Wind es uno de los bestsellers de Hamilton, diseñado en su origen por el piloto francés Nicolas Ivanoff, en 2005. Nacido como instrumento de vuelo, acaba de incorporar un nuevo miembro, el Khaki Day Date Auto Chronograph, en ese intenso azul, y prueba fehaciente de la versatilidad de un cronógrafo, que igual se inmiscuye en la aviación como actúa de sofisticado aliño para complementar una vestimenta casual.

En este caso, los pulsadores se encuentran a la izquierda, al igual que la corona (la ortodoxia en un genuino reloj destinado a un piloto que surca los cielos). E invierte los cometidos: pulsador de abajo para iniciar la trotadora, y el de arriba para el ‘stop’. El segundo final lo añade el nuevo TAG Heuer Carrera Extreme Sport en oro rosa y esfera esqueletada, un poderoso alarde de lujo deportivo de alta gama. La mirada se cuela hasta las entrañas de esa telaraña de puentes dorados y negros. Es audaz.

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