Alta Relojería: Las horas se escriben en femenino

Rende-Vous Shooting Star, de Jaeger-LeCoultre

Durante mucho tiempo, hablamos de siglos, los intrincados mecanismos de la Alta Relojería se han considerado patrimonio masculino, como si solo ellos fueran capaces de leer las declinaciones de una gran (o pequeña) complicación. Por fortuna, este sistema de creencias ha evolucionado. Como aperitivo: el primer reloj de pulsera de la historia fue creado por Abraham-Louis Breguet en 1810 para Carolina Murat, reina de Nápoles. Y con repetición de minutos. Ahí lo dejamos.

El encargo lo realizó Carolina Murat al gran maestro relojero Breguet, que conste en acta. La idea, el anhelo, partió de ella. En 1869, Patek Philippe construyó su primer reloj de pulsera.

¿El afortunado? No, la afortunada… fue la condesa Koscowicz, aristócrata húngara. Bah, naderías, un hombre de verdad porta relojes de bolsillo, sostenían por entonces. Los cuentos, la vida, cambian. En 1927, Rolex quería comprobar la hermeticidad, la destreza de su caja Oyster, así que le endosó en la muñeca un Rolex Oyster a la nadadora inglesa Mercedes Gleitze: cruzó el Canal de la Mancha (a nado, claro) y, oye, ni una gota se introdujo en el calibre.

En 1932, Amelia Earhart tenía una obsesión, atravesar el Atlántico a lomos de un avión. Lo consiguió. ¿Qué vestía en su muñeca? Un cronógrafo Omega. Tardó 12 horas. Son pinceladas que demuestran la importancia que las mujeres han dibujado en el ecosistema de la relojería, y esto sin profundizar en las maravillas y genialidades artesanas que perviven gracias a ellas: técnicas ancestrales como el inabarcable cosmos del esmaltado, pintura en miniatura, engaste de joyas y piedras preciosas, cloisonné, etcétera.

Esta introducción ejerce de prólogo para comentar los últimos modelos de mujer en subir al escenario relojero.

Aqua Terra 30 MM, de Omega
Aqua Terra 30 MM, de Omega

Últimos modelos de mujer

En 1999, Patek Philippe lanzó Twenty~4, su pionera colección dedicada exclusivamente a las mujeres. En el pasado Watches & Wonders presentó el 7340/1R: el primer Twenty~4 dotado de una complicación, una Gran Complicación, en concreto un calendario perpetuo más fases de luna, a lo que se suma el estreno con bisel sin engastes.

Que descifrar un ‘perpetuo’ no es baladí, con las indicaciones de los días, fechas y las distintas longitudes de los meses, incluidos los años bisiestos.

Tanto en versión esfera plateada (blanca) o verde oliva, es un ejemplar musculoso, con sus 36 mm de diámetro y el oro rosa como material protagonista. Omega se ha decantado por feminizar el Aqua Terra al comprimirlo en un nuevo tamaño: caja de 30 mm.

Ha pergeñado 12 referencias (versiones) en plan que si oro Sedna, oro Moonshine, acero, distintos pulidos y acabados, combinaciones de tonos, con y sin diamantes, y además ha renovado por completo su movimiento Master Chronometer para adecuarlo al tamaño.

Automático, de apariencia funcional, versátil, sencilla, oculta un relleno tecnológico jugoso. Jaeger-LeCoultre, perenne amante de los oficios artísticos en la relojería, acaba de soltar al cielo una nueva interpretación del Rendez-Vous Shooting Star, modelo que apareció en 2022 por primera vez, amadrigado bajo una complicación delicada, romántica y sublime: activada por el movimiento de la muñeca, una estrella fugaz aparece en la esfera en momentos aleatorios. Magia que ahora destella con peonías pintadas a mano y en dos versiones: las flores rosas han necesitado 110 horas y nueve tonos lacados; el modelo azul requirió 80 horas y 12 tonos. Qué expresión artesana (y técnica) tan abrumadora.

Datejust 31, de Rolex
Datejust 31, de Rolex

Por supuesto, son ediciones limitadas: 10 piezas por modelo. Rolex deslumbró en la última edición del Watches & Wonders con una modalidad inédita del Datejust 31 en oro amarillo de 18 quilates, rutilante, sorprendente y audaz por esa esfera en rojo degradé, sombreado, que se torna casi negro al orillar el contorno exterior (conseguirlo conlleva una habilidad soberbia). Diez diamantes a modo de índices y 46 en talla brillante engalanan el bisel. Es bello.

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