Blancpain vuelve a mirar a uno de los capítulos más reconocibles de su historia relojera. La manufactura suiza celebra el 70º aniversario del Bathyscaphe recuperando el espíritu de uno de sus modelos de 1968 mediante una edición limitada a 300 ejemplares, concebida como homenaje a la época dorada del submarinismo recreativo y a un reloj cuyo origen está directamente relacionado con la exploración de las profundidades marinas.
La historia del Bathyscaphe comienza incluso antes de que existiera físicamente el reloj. Hay que retroceder hasta 1953, cuando la carrera por explorar los océanos despertaba una fascinación comparable a la que pocos años después provocaría la conquista del espacio.
De 1.080 metros de profundidad a una marca de relojes
El 26 de agosto de 1953, el batiscafo Trieste, diseñado por el físico y explorador suizo Auguste Piccard, descendió aproximadamente 1.080 metros bajo las aguas del Mediterráneo, al sur de la isla italiana de Capri.
La expedición tuvo repercusión más allá del ámbito científico y se convirtió en una demostración de hasta dónde podía llegar la tecnología diseñada para explorar el mundo submarino.
Solo diez días después, el 5 de septiembre de 1953, el entonces presidente y director general de Blancpain, Jean-Jacques Fiechter, registró el nombre Bathyscaphe ante la Oficina Suiza del Registro Mercantil.
Fiechter no era simplemente un ejecutivo relojero. También era un apasionado del submarinismo y estaba trabajando en aquellos momentos en el desarrollo del Fifty Fathoms, el reloj de buceo que terminaría convirtiéndose en una de las grandes referencias históricas de Blancpain.
1956-2026: siete décadas del Bathyscaphe
La nueva edición aniversario busca recuperar los códigos esenciales del denominado skindiver, los relojes asociados al buceo recreativo que combinaban dimensiones equilibradas y verdadera capacidad submarina con un diseño suficientemente discreto para utilizarse fuera del agua.
Para construir esta reinterpretación, Blancpain ha tomado como referencia un Bathyscaphe de 1968.
La intención no pasa simplemente por reproducir una pieza antigua, sino por trasladar el lenguaje visual y el carácter del modelo histórico a un guardatiempo contemporáneo.
La compañía busca así recuperar una época en la que el submarinismo empezaba a convertirse en una actividad accesible a un público mucho mayor y los relojes de buceo dejaban progresivamente de ser herramientas exclusivamente profesionales.
Solo habrá 300 unidades de Blancpain
Blancpain fabricará únicamente 300 ejemplares de esta edición limitada del 70º aniversario, convirtiendo la pieza en una referencia dirigida especialmente a coleccionistas y aficionados a la historia de la manufactura.
La elección de un modelo de 1968 como inspiración permite además recuperar una estética diferente a la de algunos de los relojes de buceo contemporáneos, normalmente caracterizados por cajas de mayor tamaño y una presencia mucho más contundente.
El Bathyscaphe original perseguía precisamente otra idea: ser un auténtico instrumento de inmersión sin dejar de funcionar como reloj para el día a día. Ese equilibrio es el que Blancpain pretende recuperar siete décadas después.
Un nombre que nació antes que el reloj
La edición limitada de 2026 recupera así una historia que comenzó de una manera poco habitual. Bathyscaphe existió primero como nombre. Fiechter lo registró el 5 de septiembre de 1953, apenas diez días después de la inmersión del Trieste, y tuvo que esperar hasta 1956 para convertirlo en un reloj.
Setenta años después de aquel lanzamiento, Blancpain vuelve a mirar hacia 1968 para construir su homenaje: 300 ejemplares destinados a recuperar la estética de los primeros relojes pensados para quienes querían explorar el fondo del mar durante el fin de semana y seguir llevando la misma pieza cuando volvían a tierra.
La tecnología relojera ha cambiado enormemente desde entonces, pero la idea que dio origen al Bathyscaphe sigue siendo reconocible: un reloj creado para sumergirse de verdad sin parecer fuera de lugar cuando termina la inmersión.
Y siete décadas después, Blancpain ha decidido que la mejor manera de celebrarlo es volver al punto de partida.