El discreto encanto de lo añejo

Un rosario de firmas de Alta Relojería trastea en sus archivos en busca de modelos del pasado para construir el futuro… Lo vintage es mucho más que una tendencia pasajera

Speedmaster Moonwatch de Omega

Es un apego hacia esa estética que trae recuerdos de otros tiempos. Una encantadora pátina del pretérito sin llegar a lo antiguo. O en ocasiones sí. La dimensión temporal del término vintage es abierta. Se dice que si un objeto (un reloj) carga sobre sus espaldas cien años y más, entraría en la vaporosa categoría de lo antiguo. A partir de ahí, y hasta el presente, se viste con la piel de vintage… siempre que palpite una calidad estética linda, bonita, que dibuje un diseño entrañable, agraciado, con empaque. Añejo es la traducción exacta de la inglesa ‘vintage’.

Y las relojeras son propensas a esa manera de ser que atisba de reojo el pasado reciente; de hecho, es un arma a la que están recurriendo con deleite e intensidad para reinterpretar nuevos modelos, nuevas piezas. La inspiración vintage es una de las tendencias más poderosas en el actual ecosistema relojero. Patek Philippe acaba de presentar en sociedad el Calatrava Pilot Travel Ref. 5524G-010, con unas evidentes trazas de aquellos relojes de aviador de los años 30, de cuando la aeronáutica desplegaba un magnetismo audaz, atractivo, aventurero. Combina tradición y elegancia urbana contemporánea, con esos generosos índices arábigos luminiscentes, de una legibilidad desbordante (los pilotos necesitaban vislumbrar la hora, minutos y segundos en un fugaz intervalo).

Speedmaster Moonwatch de Omega

Perpetual 1908, de Rolex
Caja de oro amarillo de 39 mm, movimiento mecánico de cuerda
automática con masa oscilante en oro amarillo. Agujas de hora y
minutos centradas y segundero pequeño a las 6 horas. Bisel de oro
amarillo abombado y estriado. Nuevo brazalete bautizado como
Settimo (de siete eslabones). Precio: 38.200 euros

La correa verde caqui con motivo textil y cierre de hebilla de pasador doble (en oro blanco) retoma el aspecto de las correas que utilizaban los aviadores para asegurar su equipo, su kit de emergencia. El detalle de los pulsadores situados a la izquierda, habitual al pilotar un aeroplano en aquellos tiempos (para que no se clavaran en la muñeca), intensifica ese lustre vintage. En las antípodas de este Travel Time (doble huso horario) en versión de oro blanco de Patek Philippe se encuentra el, también nuevo, 1908 de Rolex, genuino representante de digna gentileza.

En oro amarillo de 18 quilates y esfera blanca, su apellido 1908 es un homenaje al año en que el fundador de la firma, el bávaro Hans Wilsdorf, registró en Suiza el nombre de Rolex. Sencillo, quintaesencia del savoir-faire tradicional, se inspira en los seminales relojes con rotor Perpetual (los primeros automáticos con masa oscilante que giraban 360º) y estrena el nuevo brazalete Settimo. En este sendero que no despega la mirada del retrovisor, Panerai acaba de presentar el Radiomir Tourbillon Bronzo PAM1284. Emplear el bronce resulta toda una declaración de intenciones vintage, intensa: entre los siglos XIV y XVII se solían fabricar los componentes internos en dicha aleación de cobre y estaño…. Para más inri, es un material que, con el transcurrir de los años y el uso, se torna azulado y verde, evoluciona, no se puede ser más añejo (como el vino).

Speedmaster Moonwatch de Omega

Calatrava Pilot Travel Time Ref. 5524G-010, de Patek Philippe
Caja de oro blanco de 42 mm y esfera lacada color marfil.
Movimiento automático con segundo huso horario y fecha local
y agujas de tipo ‘espada’ de oro blanco antracita luminiscentes.
Precio: 63.390 euros

Este Panerai introduce un tourbillon, es esqueletizado y absorbe su espíritu y sus líneas del primer prototipo de reloj de buceo que la firma ofreció a la Armada italiana en 1935. Los recientes cronógrafos Speedmaster Moonwatch de Omega recurren a la configuración de esfera invertida, de subesferas claras (blancas en este caso), para rememorar la estética de esos primigenios ejemplares que lucían las muñecas de los pilotos de coches de carreras. Y todo Moonwatch de Omega nos traslada a 1969, año en que se pisó la Luna.

En Longines han situado el iris en el emblemático Ultra-Chron de 1967 para recrear el novedoso Ultra-Chron Classic. Mantiene la esfera abombada (tan vintage, dicho sea de paso) plateada con efectos rayos de sol. Incluso, la fuente de letra que indica la fecha a las 3 horas es similar a la original.

Speedmaster Moonwatch de Omega

Radiomir Tourbillon Bronzo PAM01284, de Panerai
Caja de 45 mm de bronce cepillado y esfera esqueletizada con
números aplicados, segunda zona horaria, indicador día/noche a
las 3 h, segundos pequeños a las 9 h y jaula del tourbillon a las 10 h.
Movimiento mecánico de cuerda manual. Precio: 170.000 euros

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